Histórico
20 mayo 2009Jose David López

Shakhtar Donetsk, príncipe de la UEFA

srna-shakhtarTenían el hambre, la motivación de todo ‘novato’ en una finalísima europea y un elenco de jugadores que ha logrado encontrarse en el punto culminante de sus carreras. En su contra, la inexperiencia de no haber tocado jamás una cita de semejante calibre. Cuestión de mentalidad, de convicción y de fe en un proyecto iniciado hace años por un aburrido magnate del carbón con mucha pasión por el fútbol. El Shakhtar ha derrotado al Werder Bremen en un partido de perfil bajo donde los temores, la tensión y la prudencia sólo se eliminó a base de errores defensivos. Los Kroty (mineros) se coronan como ‘príncipes’ de una Copa de la UEFA que nos deja tras 38 años para proyectar un futuro mucho más halagador y productivo (ver video al final del post).

Sobre el césped poco o nada de lo visto hasta entonces por ambos enemigos. Las notables ausencias del Bremen modificaron enormemente el planteamiento de Schaaf, que sorprendió a todos con la aparición de Niemeier en labores destructoras. Unir al ex del Twente con Baumann y Frings, evidenciaba mucha capacidad de sacrificio y trabajo en la medular pero una alarmante falta de creatividad y poder para llevar el mandato de la cita. Ozil, liberadísimo debido a ese trío batallador, apenas lograba aparecer entre líneas por lo que Pizarro y Rosenberg retrasaban continuamente su posición. Allí ganó el Shakhtar su primera medalla para llevarse el partido pues aunque Lucescu también prefirió la experiencia del potente Lewandowsky en su centro del campo, Fernandinho y las apariciones en corto de Jadson y William le permitieron sacarse los nervios iniciales y llevar ligeramente el peso de la final.

Sin la pelota en su dominio, con la mítica defensa adelantada y sin conectar con sus mejores hombres, el Bremen se limitó a contener las llegadas ofensivas del ‘imperio brasileño’ que forma el Shakhtar en ataque. Una oportunidad clarísima de Luiz Adriano tras pase de Jadson, reflejó la incomodidad del Bremen que, apenas unos minutos después, consumó su mal arranque. Un balón largo desde banda izquierda en el que nadie despejó cuando parecía impactar incluso en el cuerpo de Medina Cantalejo, acabó rápidamente en los pies de Luiz Adriano. El brasileiro, ya en carrera y perfectamente relanzado, supo batir con un sutil toque por alto a Wiese ante la sorpresa de una jugada rocambolesca. El miedo germano se hizo notar excesivamente los minutos posteriores aunque la mejor noticia fue que el propio Adriano y William, no concretaron sus contras. De haber acertado, la final hubiera quedado decantada en ese momento.

Pero como en toda final, la imprevisibilidad es parte del juego y en un toque de fortuna, Naldo iba a encontrar el empate. Una jugada a balón parado (como no podía ser de otra forma) dejó una seria oportunidad a un especialista en potencia como el brasileño, que golpeó violentamente como acostumbra y que, para fatalidad ucraniana, encontró las débiles manos del meta Pyatov. El portero no blocó con fuerza y la pelota se resbaló como un queso fundido entre manos sudorosas. Un toque del destino que igualaba la cita antes del descanso pero que abrió el choque por completo pese a los errores en la definición que seguía dejando por el camino el equipo ex soviético.

Un disparo potente de Lewandowski que rechazó con problemas Wiese, dos acciones rápidas de Luiz Adriano ante la zaga verdiblanca y las jugadas a balón parado del Bremen, dieron más vida a la segunda mitad que mantuvo el ritmo a falta del último cuarto de hora donde los nervios por perder lastraron el juego. Nula aportación ofensiva de Srna (hasta la jugada clave), un Ilsinho perdido en su impotencia (reflejada con una entrada horrorosa) y la desesperación por falta de balones hacia Pizarro y Rosenberg (sustituido por Hunt), aglutinaron argumentos para monopolizar los ataques en sectores centrales y olvidarse por completo de las bandas. Ambos se acomodaron en una dinámica prudente y la prórroga se acabó consumando.

Pero si los cánones que hacen fuerte a tu equipo hablan de mucho poder por banda derecha con la profundidad de Srna y tachan a Jadson de un llegador notable (ambas cosas las hemos citado en los anteriores post), lo mejor era explotar esas bazas. Así, en un centro del croata y un remate de segunda línea del brasileño, el Shakhtar volvió a sorprender a la línea defensiva de un Bremen que reaccionó con rapidez, creando varios ataques consecutivos que le sirvieron para no perder fe. Lucescu retiró a Ilsinho para dar entrada a un trabajador más como Gai en su medular, que repartía esfuerzos para frenar los avances hanseáticos. Estos, perdidos en balones divididos y rechaces del rival, acabaron por desesperar a un equipo que parecía condenado al éxito tras varios años quedando a las puertas. Fin de etapa en el Weserstadion. Preludio esperanzador en un Shakhtar campeón que deja atrás sus temores y se consagra como una apuesta firma más desde el pujante fútbol ex soviético. Enhorabuena.

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