Histórico
10 mayo 2009Jesús Camacho

Equipos históricos: El Barça de las cinco copas

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Barcelona es una ciudad abierta, cosmopolita y tolerante que debe gran parte de su carácter actual a la historia que acumula. Una historia que se remonta a unos 4.000 años atrás, ya que se han datado testimonios humanos que existieron desde finales del Neolítico. Sin embargo, la fundación de Barcelona como ciudad se debe al pueblo romano, cuando a finales del siglo I a C se establece la llamada Barcino alrededor del monte Táber, donde hoy se encuentra la concurrida plaza Sant Jaume. Caminando por sus calles se puede comprobar cómo la historia y el tiempo se han encargado de transformar la ciudad hasta convertirla en una de las metrópolis más destacadas de Europa. Una ciudad que entre otras muchas actividades humanas, acogió el deporte y en concreto el football como una de sus principales propuestas de ocio.

Y en este punto si hablamos de Barcelona y fútbol, (sin menospreciar al Espanyol), muchos consideraran que hacerlo es hablar de Cruyff, pero nada más lejos de la realidad. Cierto es que el holandés cambió la historia del club pero antes (sin olvidarnos de otros como Paulino Alcántara, Samitier, Zamora, Mariano Martín…) la ciudad de Barcelona había acogido entre sus habitantes a otro foráneo ilustre llamado Ladislao Kubala Stecz. Un húngaro nacido en Budapest que convirtió el futbol en puro espectáculo obligando a construir un nuevo estadio.

Paseando por las calles barcelonesas y desde la Riera Blanca divisaremos El Camp Nou, una vez allí rememoraremos que hace aproximadamente 51 años  se construyó el estadio por la importancia que representó un jugador de leyenda, que había hecho pequeño el antiguo campo de Les Corts. Un hombre que inspiró al arquitecto Francesc Mitjans a construir el Camp Nou y a un genial cantautor como Joan Manuel Serrat a escribir y componer una de sus ‘obras maestras’. En aquellas instalaciones creeremos percibir el sonido de aquel “Temps era Temps” y las históricas estrofas de aquella canción libre y valiente nos situará en uno de los mejores momentos de la historia del FC.Barcelona:

“Fills d’Una, Grande y Libre…Metro Goldwyn Mayer…

Lo toma o lo deja…Gomas y lavajes…

Quintero, León i Quiroga…

Panellets i penellons…Basora, Cesar, Kubala, Moreno i Manchón.”

La llegada de Kubala

Kubala llegó al Barça en 1950, pero antes su arrolladora personalidad, labrada a fuego en una dura juventud marcada por la guerra, que le sirvió para triunfar en el mundo del fútbol cumpliendo su sueño, jugándose su vida y la de su familia escapando del telón de acero. Paseó su fútbol por medio planeta antes de recalar en Barcelona y vivió momentos muy delicados a nivel personal. En un momento de su vida tuvo que tomar la dura decisión de dejar atrás su país y su familia. Acompañado de otros cuatro compañeros de equipo y de varias personas más, cruzó la frontera austriaca en un camión con matrícula soviética. Tardaría años en volver a ver su madre. Una vez en Occidente, los problemas continuaron. La Federación húngara le acusó de delincuente y estafador y la FIFA le suspendió durante un año. Durante ese periodo, el jugador se enroló en la filas del ProPatria, el único equipo italiano que le dio garantías económicas. Kubala acabó en un campo de refugiados en Cinecittá, donde ya le acompañaba parte de su familia. Entre otros, se encontraba su cuñado, el entrenador Fernando Daucik, con el que fundaría el Hungaria, un equipo integrado por exiliados que recorrió media Europa. Pero el destino le tenía preparada otra nueva prueba de vida y es aquel gran Torino de la época estuvo muy interesado en contratarle pero finalmente la operación no se llevó a cabo, un hecho que acabó por ser crucial puesto que aquel legendario equipo italiano de Valentino Mazzola, acabó por sufrir una tragedia aérea en Superga que borró del mapa a uno de los mejores conjuntos de la historia. De esta forma el destino de Laszy, que volvió a salvar su vida una vez más, le colocaba en el lugar que le tenía deparado para el resto de su vida. En uno de esos viajes recaló en Barcelona para disputar un amistoso frente al Espanyol. Josep Samitier, director técnico del F.C. Barcelona, quedó prendado con las evoluciones de aquel maravilloso jugador de 23 años. Así poco después, concretamente un 15 de junio de 1950 Ladislao Kubala, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y del Barcelona firmaba por el conjunto azulgrana para marcar una época con los citados colores.

“Barcelonés de Budapest”

Un periodista catalán le bautizó como “barcelonés de Budapest”, un apelativo justo para un futbolista de leyenda que se identificó plenamente con la ciudad.

Kubala llega y transforma con su genialidad, su potencia y su calidad técnica al conjunto culé, en un equipo realmente imparable, al punto de que el viejo campo de Les Corts se le queda pequeño ante la avalancha de aficionados que quieren ver en directo al fenómeno húngaro. Laszy se convierte en el icono de una irrepetible delantera que los aficionados del Barça conocen de carrerilla: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.

Entre 1951 y 1953, el Barça gana todos los títulos en juego (las Ligas 1951-52 y 1952-53 y las Copas 1950-51 1951-52 y 1952-53). Quedando especialmente escrita con letras de oro la temporada 1951-52, la de las Cinco Copas: en la que se consigue la Liga, la Copa, la Copa Latina, la Eva Duarte y los trofeos Duward y Martini Rossi, que se concedían a los conjuntos más goleador y menos goleado del campeonato.

La calidad de dicha delantera no quedó mermada ni por la tuberculosis que padeció Kubala en 1953, un año en el que continuaron los éxitos y en el que se ganó Liga y Copa. Especialmente emocionante fue el enfrentamiento en Copa del rey, en el que las dos mejores delanteras del fútbol español por entonces se vieron las caras frente a frente. De un lado la extraordinaria delantera de “Los Mosqueteros” del Athlétic, compuesta por: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza y de otro la mítica delantera del Barça, que alineó a los siguientes futbolistas: Ramallets, Seguer, Biosca, Segarra, Bosch, Flotats, Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.

El conjunto azulgrana se impuso y le ganó la partida a la delantera del Athlétic, venciendo por dos goles a cero con tantos de Kubala y Manchón.

Uno x uno

Pasan ya más de cincuenta años de aquella grandiosa delantera y para que conozcáis un poco mejor a sus componentes nos detendremos en cada uno de ellos:

Estanislao Basora: la afición le idolatraba, era un extremo derecho de fina técnica, con una gran velocidad y capacidad para el desmarque. Sus espectaculares internadas por la banda solían acabar en milimétricos centros o precisos remates a gol, como lo demuestran sus estadísticas goleadoras, poco comunes para un extremo. Fue conocido con el apelativo del ‘Monstruo de Colombes’, a raíz de su destacada actuación en un amistoso entre España y Francia en el que marcó tres goles.

Eduardo Manchón: Manchón destacó como extremo izquierdo por su gran rapidez, su capacidad de regate y sus precisos centros. Extremo rápido, con visión de juego y hábil regate en carrera. Formó junto a Moreno una de las mejores “alas” del fútbol español.

César Rodríguez: Delantero diestro fino, elegante y de gran calidad, que estaba especialmente dotado para el remate de cabeza. Además poseía la virtud de rematar con ambas piernas con gran precisión, se convirtió en uno de los mejores goleadores españoles de todos los tiempos.

Tomás Moreno: era otro futbolista de gran clase que demostró un entendimiento perfecto con Manchón y formó una “ala letal” con el mismo.

Ladislao Kubala: aunque ya con anterioridad apuntamos la importancia del legendario jugador húngaro en este equipo y en la historia del Barcelona, podemos ampliar sobre su figura comentando que Kubala era un portento físico y técnico. Su preparación en ambos aspectos era sobresaliente, si en lo físico era un ejemplo de atleta, en lo técnico era un genio. Pasaba horas y horas con el balón en los pies. Fue el primer especialista en los lanzamientos a balón parado. Nadie antes había ejecutado las faltas golpeando el esférico con el interior del pie para superar la barrera. En los entrenamientos solía cruzar apuestas con sus compañeros sobre las veces que conseguía enviar el balón al travesaño. El auténtico crack de aquel equipo enfundado en la piel de un hombre caballero y sencillo. Incomparable.

Di Stéfano o Kubala

Su generosidad no tenía fronteras, es de todos sabido que en los cincuenta en el fútbol español se generó el eterno debate de quién era mejor Alfredo Di Stéfano o Laszy Kubala y puede que Alfredo llegara a un punto más alto pero lo que no saben muchos es que Alfredo conocía bien a Laszy, le tenía en gran estima y admiraba profundamente la forma de ser del húngaro, un tipo noble, muy generoso y de gran corazón. Mantuvieron una bonita pugna por la hegemonía del fútbol español pero cambiaron el concepto del fútbol, uno trajo la magia de una Máquina riverplatense y el otro trajo toda la magia de la Escuela del Danubio y de aquellos Magyares húngaros. De lo que no cabe duda es que eran los dos mejores futbolistas de su época.

Un gran equipo

Además de los ya citados sería injusto que dejáramos en el olvido a hombres como Joan Segarra, conocido como el “Gran capitán”, demostró ser un auténtico caballero sobre el campo, haciendo gala de una nobleza y una corrección que le granjearon la admiración y el respeto de todo el mundo. Era un futbolista polivalente, aunque su posición natural era la de medio volante y lateral izquierdo. Con una entrega y un coraje totales, aportaba carácter al equipo y no cesaba de animar sus compañeros. Gozaba de soberbias condiciones físicas y técnicas, y era un excelente marcador. Aunque ocupaba la posición de defensa, remataba muy bien y llegó a marcar goles decisivos.

Otro crack fue Antoni Ramallets, un guardameta de leyenda, veloz, ágil y ante todo muy listo. Era sobrio y espectacular al mismo tiempo. Se consagró definitivamente como portero en el Mundial de Brasil de 1950. Fue entonces cuando se le bautizó con el apodo de ‘Gato de Maracaná’.

Andreu Bosch era un medio de gran talento y clase que anteponía el juego colectivo al individual, era humilde y tímido pero un gran jugador que cumplió su sueño de jugar junto a su ídolo (Kubala). Muchos le reprocharon que solo tenía ojos para Laszy pero es que pensándolo bien lo más inteligente era echarle el balón al genial jugador húngaro.

Gonzalvo III, otra leyenda del club, desde la posición de medio volante desplegaba sus inmensas cualidades técnicas con un pundonor fuera de lo común y una visión de juego superlativa.

También estaba Gustavo Biosca, un defensor con una especial intuición para el corte del balón, era seguro, eficaz y tremendamente entregado. Era un central contundente, rompedor, un cuchillo. Sin olvidarnos de Seguer, Flotats….

En definitiva un equipo de leyenda que sigue vivo en la memoria histórica de los aficionados blaugranas e historiadores de la Liga.

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