Histórico
9 mayo 2009Jose David López

El Valencia indaga en el lamento blanco

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Se trataba de olvidar, de salvar aquello que llaman honor y de mantener en alto (dentro de lo que aún está s su alcance), el caché de una institución que no puede permitirse deslices como el del pasado sábado. Tan sólo siete días, muchos análisis, comentarios, críticas y, desde luego, elogios al rival. El Real Madrid llegó a Mestalla con una única asignatura que no tenía nada que ver con los tres puntos sino con la honra profesional de haber dejado escapar la Liga en el momento más delicado. En suelo ché había que levantarse moralmente, que no clasificatoriamente, pero un Valencia fuerte en su idea, con las mismas bazas que le han devuelto a la zona Champions y que por su futuro económico no le debían sacar de allí, parecía un rival extremadamente complicado para mantener el pulso liguero una semana más.

Y no hubo que esperar demasiado. Un par de contras de Robben con Higuaín muy activo y algún detalle puntual que retrasó la reacción ché, bastaron para evidenciar que la ambición del Real Madrid no era suficiente como para contrarrestar las necesidades locales. Un cabezazo de baraja con buena respuesta de Casillas y un remate mal encauzado por Marcelo cuando todo estaba a su favor, abrieron la antesala de los goles, donde la falta de tensión visitante quedó alarmantemente plasmada.

Una rápida combinación entre Villa y Mata rompió a Sergio Ramos (continuamente mal colocado y que sigue siendo un filón para los rivales) y dejó al ex canterano madridista ante Casillas para batirle con eficacia. El Madrid, roto y Juande, lamentando lo inevitable pues apenas unos minutos más tarde, hasta el otrora imponente Casillas parecía adentrarse en el universo dubitativo de los blancos. Un tímido disparo de Silva con mínima complicación, acabó incrustado en la red visitante como fiel reflejo de un equipo apenado y sin fuerzas algunas para levantarse ante un final de Liga realmente delicado.

Algún filtreo más con el tercer tanto en varias contras valencianas y apenas sobresaltos para un César que pasó una noche placentera como pocas, colocaron en la senda victoriosa a un Valencia que acabó de romper el choque con un golazo de Baraja. Zidane lo inventó en el Hampden, Essien lo emuló en Londres el pasado miércoles y esta noche el mediocentro resolvió con un zurdazo inapelable una pelota llovida sin sentido alguno. Emery respira sobre zona Champions y obliga este domingo a no fallar a sus perseguidores.

El Madrid, vagabundeando por un campeonato que se le va a hacer larguísimo en su recta final, piensa en elecciones, en ‘Florentinos’ y en un proyecto concluido donde se verán caras nuevas pero donde estará por resolver el gran problema: la acuciante falta de recursos. El Liverpool lo aplastó, el Barcelona lo noqueó y las tres últimas jornadas ligueras lo enterrarán si nadie lo evita. Juande ya tiene vía libre al paro y en Chamartín sólo se piensa en una final, en Roma y en cómo librarse indirectamente de un ‘triplete’ culé.

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