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Balón de Iniesta

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El fútbol tiende a ser despiadado con los equipos que proponen cuidar el balón. Es una dinámica cruel, pero resulta evidente que es más fácil ganar siendo rácano que mimando la pelota. El año del Barça no debía acabar así. El gran año del Barça merecía un final de bandera. En Stamford Bridge el conjunto culé dio el antepenúltimo paso para aspirar a dibujar la mejor temporada de la historia. Ésta vez, la épica se alió con el estilo.

Agarrotado por el planteamiento del Chelsea, el Barça tuvo que recurrir a la gesta para alcanzar la final. Fue la única alternativa que le dejó Hiddink. Y el protagonista de la heroicidad fue Iniesta. No podía ser de otra manera. El manchego, el mejor jugador en lo que va del año, quedará encumbrado para siempre como culpable de un milagro futbolístico y, de paso, aprovecho para acercarse al Balón de Oro.

Hiddink propuso a sus chicos un partido duro, de pierna fuerte y de acumulación de jugadores en el centro. Tenía claro el holandés que era la única manera de ganarle al Barça. Cruel con el virtuosismo, pero efectivo al fin y al cabo. Similar al del Camp Nou, pero con una baza más en ataque, la de Anelka. Y el Barça cayó en la trampa.

La variante de Anelka permitió que Essien se situara en el medio, su área de influencia. Gracias a ello, Essien agarró una volea en el borde del área para ponerla en la escuadra y emular a Zidane. El galo utilizó en su día la clase, el ghanés la potencia. El resultado fue el mismo: el balón en la escuadra. El Chelsea se encontraba, de repente, con el viento a favor. La maravilla de Essien no hizo más que reforzar su idea futbolística. Con un Barça herido, los contragolpes de los de Hiddink fueron lo único que interrumpió el fútbol plano del Barça.

El conjunto culé estuvo lento y sin ideas, muy poco dinámico en ataque y sin capacidad para encontrar agujeros. Guardiola lo intentó de todas las formas posibles. La baja de Henry propició que el Barça descuidara las bandas. Messi, Iniesta y Eto’o se fueron intercambiando, pero ninguno pudo regatear a su par, y ni mucho menos al jugador que siempre aguardaba en la cobertura.

Los minutos fueron pasando y el técnico culé no encontraba alternativa. El Barcelona tocaba y tocaba en el centro del campo pero se estrellaba una y otra vez con el muro azul. Drogba y Anelka, mientras, seguían a lo suyo. Víctor Valdés tuvo que hacer acto de presencia para sacar dos mano a mano al marfileño y, antes, una potente falta lateral con la rodilla. Pero el guardameta, pese a sus decisivas intervenciones en la eliminatoria, seguramente quedará relegado a un segundo plano.

Cuando parecía que el Barça le empezaba a hacer cosquillas al Chelsea, Anelka se dejó caer ante Abidal cuando se quedaba sólo. El linier de Tom Hennings, en el mejor ángulo posible, no vio el piscinazo y secundó la expulsión del lateral. Era una piedra más en el camino del Barça. El 2-0 parecía estar más cerca que el empate, pero Hiddink se acobardó y prefirió centrar todos sus esfuerzos en defender. Ante la lesión de Drogba sacó a Belleti, un lateral. Un jugador como Kalou podía haber sido más determinate.

Por suerte para el Barça, Hiddink eligió mal. Fue quizás su único error en toda la eliminatoria. Guardiola, además, tardó demasiado en reaccionar. El cambio de Bojan por Busquets, debió realizarse antes. En los instantes finales, Piqué mostró su jerarquía vistiéndose de Márquez, de Xavi, y hasta de Eto’o. Sus subidas aportaban el factor sorpresa que necesitaba su equipo para despistar al Chelsea. En un balón colgado al área y tras un despiste de Essien, el balón le cayó a Messi, que vio sólo a Iniesta en el borde del área.

El manchego hizo el resto. Con el exterior del pie, acarició el balón para situarlo en la escuadra de Cech. Era el primer disparo por dentro del Barcelona, en el minuto 92. Daría tiempo para dos ataques del Chelsea. En el último, Ballack estrelló una volea contra el antebrazo de Eto’o. Y el alemán se desesperó pidiendo penalti.

Pero todos los ojos estaban en Iniesta -menos los del Chelsea, que se enrabietaron, no sin razón, con el colegiado-. Puede que al manchego no le den el Balón de Oro. Su apariencia de niño bueno, de tímido, de educado, no se corresponde con el perfil adecuado y le obliga a hacer más méritos que los demás. No es mediático, pero es un fuera de serie. Da un sobresaliente en cada partido y nunca se apaga. Aunque no lo consiga, Iniesta ya tiene su propio trofeo, el que le hace feliz y con el que maravilla a todo el mundo: el balón.

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Comentarios

raJOY DIVISION | 06.05.2009 a las 23:25
1

¿Que el Barcelona ha tenido suerte?
Puede.
¿Que el Chelsea aburre a las piedras?
Puede.
¿Que el unico que ha jugado al futbol ha sido el Barcelona?
Rotundamente si.
¿Que los dos mejores equipos estan en la final?
Imposible dudarlo.

Me alegra más aun pasar así, ganando en el ultimo momento a un equipo que ha hecho un juego resultadista, sin ambición alguna por la estética, por lo que engancha de este deporte.
El futbol por una vez ha sido justo con los valientes, justos con los que lo aman. Ya era hora, joder. ¡YA ERA HORA!

elder | 07.05.2009 a las 0:03
2

solo hay una palabra para definir lo de hoy…….
¡¡¡¡¡ ORGASMICO !!!!!!

Ni el mejor guionista hubiera podido hacer mejor guion…

yo lo esperaba… si hay que marcar que sea en el 92 y en el unico tiro a puerta.De esta forma se premia el buen futbol por encima del resutadista… nada más que decir…

VISCA EL BARÇA!!!!

Se Deportivo | 07.05.2009 a las 0:10
3

Para mí, y como he titulado mi crónica: ”La suerte del campeón”. Porque hoy ha sido eso. Un tiro, Iniesta y a Roma. Grande Iniesta. Vale un balón de oro.

Os invito a todos los amigos del enganche a pasaros a leer mi crónica y comentar si quereis.

http://www.sedeportivo.com/2009/05/la-suerte-del-campeon.html

Un saludo desde Sé Deportivo.

caligula | 07.05.2009 a las 0:45
4

Un castigo a quien renuncia a jugar!

Robert Martínez | 07.05.2009 a las 1:44
5

Probablemente al Manchester le pase algo parecido en la final. Apostaré una vez más por el Barça (y no sólo metafóricamente hablando).

Mariano Jesús Camacho | 07.05.2009 a las 1:54
6

Hoy ha ganado el fútbol, el talento culé personalizado en la figura de Iniesta pero curiosamente recurriendo a la épica. Ha sido el justo premio a una temporada en la que los azulgranas han dignificado la belleza de este deporte. Si nos atenemos a los méritos contraidos en la eliminatoria posiblemente el Chelsea haya estado más cerca de acariciar la final pero no olvidemos la forma con la que lo ha hecho. Destruyendo el juego del rival, renunciando al ataque y de forma flagrante tras la expulsión de Abidal y el cambio de Hiddink Drogba-Belletti. Mucho músculo y orden táctico pero el grave error de no matar e ir a por el partido cuando el Barça estaba contra las cuerdas, dándole la oportunidad a uno de estos genios a que la Diosa Fortuna se alineara con ellos. Por cierto espero que Hiddink no se queje del arbitraje porque si es así podríamos recordarle lo vivido entre Korea y España.
Saludos.

KV | 07.05.2009 a las 3:24
7

yo no creo que el chelsea tenga razones para quejarse de nada, ni de la suerte ni del arbitraje, sabían que este arbitro no pitaba nada si no lo veía muy claro y estaban muy contentos porque en principio les beneficiaba, para mí hay dos penaltis una mano de ballack al principio del partido y una mano (puede ser involuntaria) de pique. el resto ni siquiera me parecen jugadas dudosas. de todas formas el arbitro se complico mucho la vida, pitando cosas estupidas como la expulsión de abidal, o añadir casi 8 minutos en un partido en el que no había pasado nada. sobre la suerte, el chelsea tubo suerte de no llevarse algun gol de barcelona en un tristisimo partido, luego sin hacer nada se encontro con un ‘golazo-churro’, y se dedico a lo mismo, dejar pasar el tiempo, así consiguio acabar la eliminatoria sin haber hecho ni una sola jugada.
cuando te lo juegas todo a meterte debajo de los tres palos y esperar que el contrario no tenga puntería, puedes pensar que tubiste mala suerte de que te marcaran en el último suspiro, pero tambien muedes pensar que tubiste suerte que no fuera antes.

José David López | 07.05.2009 a las 10:18
8

Hola a todos y gracias por los comentarios.

Me parece digno de debate lo que analizais. Algunos decís que el Barcelona mereció la victoria cuando porque el Chelsea no jugó a nada y no buscó la victoria. Siendo todo lo neutral posible pero a la vez lógico y realista con lo visto, creo que el Chelsea hizo justo lo que todos sabíamos pero no es menos lícito. Es decir, explotas tus armas, sales a la contra, esperar al rival, y te cercioras de un bue trabajo defensivo. Sólo un balón suelto en el descuento les rompió los planes peor no creo que castigar y fustigar el estilo Blue sea lo adecuado. El fútbol es victoria y cada uno la busca como mejor cree. Todas las alternativas me parecen viable sy agradables. No todos los equipos deben jugar como el Barcelona y, desde mi punto de vista, los culés estuvieron a merced del Chelsea por mucho que buscaran la victoria con argumentos más ambiciosos. Todos sabemos que fue el Chelsea quien marcó el paso y quien dictaba cómo se jugaba el partido. El fallo local no fue dejar ese balón suelto, sino no haber rematchado cuando pudo.

Respecto al árbitro, ciertamente la expulsión de Abidal puede ser injusta pero hubo varios penaltis en contra del Chelsea que hubieran hundido al Barcelona. La falta a Malouda si la señala (que lo hizo), está dentro del área y evidentemente era penalti. Una mano clara de Piqué también debió ser penalizada. No son excusas pero simplemente quiero defender el estilo de juego de un equipo que defiende genial y que también suma horas y horas de trabajo para conseguir esa perfección a prueba de bombas peor no de ‘iniestazos’.

Enhorabuena al Barcelona

Telmo | 07.05.2009 a las 11:23
9

Qué satisfacción poder leer columnas más o menos neutrales, alejadas de los forofismos y odios de otros (Tomás Guasch por ejemplo).

Jorge D. | 07.05.2009 a las 21:31
10

Yo no sé si el Chelsea mereció ganar, porque sus delanteros no estuvieron al nivel que se requiere en una semifinal de Champions. Tuvieron oportunidades para, al menos, marrar la ocasión, pero es que solían perder el balón antes incluso de poder disparar.

Futbolísticamente hablando, era desesperante la lentitud en ataque del Chelsea cuando el balón iba por el suelo. A poco que Drogba o Anelka hubieran jugado bien, habrían sentenciado el partido. Y si no lo hicieron no fue por falta de suerte, sino como consecuencia de su mala actuación.

Por cierto la mano de Piqué no es penalti porque es involuntaria.

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