Histórico
7 abril 2009Francisco Ortí

Una nueva oportunidad

riquelme-lehmann

La vida no da segundas oportunidades. Sólo se las da a aquellos a los que nunca les dio una primera. En realidad son oportunidades de segunda mano que alguien no ha sabido aprovechar, pero son mejores que nada. La frase no es mía. Espero que no le importe a Carlos Ruiz Zafón, pero la he extraído de su libro El Juego del Ángel como pretexto para comenzar a hablar sobre la “oportunidad de segunda mano” que tiene ante sí el Villarreal este martes a partir de las 20.45 horas.

El fútbol no es una excepción a la frase que pronuncia el personaje de la novela. Suele regalar segundas oportunidades con asiduidad, a veces con demasiada frecuencia, pero ninguna tiene el mismo valor que la primera. Nada sabe igual que como la primera vez. El Villarreal lo descubrirá esta noche cuando vuelva a tener ante sí al Arsenal, con quien guarda cuentas pendientes por aquel penalti fallado por Riquelme ante Lehmann en el 2006. En aquella ocasión el premio era la final de la Champions League. Esta vez, será inferior.

El Villarreal y el Arsenal se cruzarán en los cuartos de la final de la Champions League con una jugada en el recuerdo: el penalti que falló Riquelme ante Lehmann. Ninguno de los dos protagonistas estará en el doble enfrentamiento puesto que regresaron a sus respectivos países, pero será inevitable que El Madrigal recuerde el trágico momento cuando el Arsenal vuelva a pisar el terreno de juego.

La desgraciada jugada se produjo en la temporada 05-06. El Villarreal era la gran revelación del fútbol europeo y en su primera participación en la Champions League había logrado colarse en las semifinales, donde se enfrentaría al Arsenal de Arséne Wenger, Thierry Henry,y Robert Pires, ahora jugador del Villarreal. En aquella época también eran Gunners el barcelonista Hleb, o Gilberto Silva, ahora en el Panathinaikos y víctima del Villarreal en octavos.

En el partido de ida, disputado en el desaparecido Highbury, el Arsenal se impuso por 1-0 con gol de Kolo Touré. La vuelta sería en El Madrigal, y el Villarreal estaba dispuesto a remontar gracias al tandem Riquelme-Forlán, las dos grandes estrellas del conjunto castellonense. Ellos serían los responsables de liderar un grupo que comenzaba a dar sus primeros signos de grandeza.

El Villarreal dominó el encuentro, pero no conseguió perforar la defensa del Arsenal. El partido llegaba a su fin cuando el colegiado decretó pena máxima a favor del Villarreal. Román Riquelme, el abanderado de aquel Villarreal, se acercó al punto de penalti con la mirada distraída pero decidido a marcar para forzar la prórroga. Era el momento más importante de la historia del Villarreal, pero se convirtió en uno de los peores. Lanzó mal y Lehmann pudo atajar el balón.

Este error marcó para siempre a Román Riquelme, que inició un declive que le devolvió a Argentina por la puerta de atrás, pero también fue el comienzo de un gran Villarreal. Tres años después y con mayor madurez, el Submarino Amarillo, todavía comandado por Manuel Pellegrini, tendrá la oportunidad de resarcirse. Puede que sea una oportunidad de segunda mano, pero al menos es una oportunidad. Otros no tienen ni eso.

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