Histórico
20 abril 2009Jose David López

Reconocimiento al AZ campeón

van-gaal

No hace demasiado tiempo, aunque lo justo para que quede perfectamente reflejado. Tres años (incluso cuatro para ser detallistas), han transcurrido desde que el proyecto del AZ Alkmaar dejara ver sus primeros avances. Una maduración perfectamente controlada, con una organización ejemplar y la humildad de un equipo pequeño con grandes ambiciones. La confianza en un trabajo diario que, unido a una actitud optimista, la mentalidad positiva de un grupo unido y un icono referencial desde el banquillo, ha engendrado el mayor de los éxitos posibles. La consecución de la Eredivisie por parte del equipo de Louis Van Gaal (que suma su sexto título liguero) responde a un canon meditado que siempre retó la anarquía de los ‘gigantes’ desde quien supone una amenaza silenciosa. Paso a paso y entendiendo a la perfección que en un campeonato donde la equidad ha ido en aumento todos tendrían sus opciones, el AZ maduró, creció y explotó su proyecto hasta convertirse en rey holandés por segunda vez en la historia.

Y no lo hizo sin previo aviso. Sus andanzas en la Copa UEFA durante las últimas campañas (a excepción de la actual temporada donde su mala clasificación liguera del pasado año influyó a su ausencia), son recordadas en Villarreal, Glasgow o Donetsk (que vieron frenado su camino) pero también han quedado registradas como el punto cero hacia el campeonato pues ya por entonces el danés Co Adriaanse (que emigró poco después) les situó terceros en la Eredivisie. Era el equipo de Landzaat, Kenneth Pérez, Arveladze, Mathijsen, Koevermans o Kromkamp, que pronto abandonaron la nave en busca de mayor protagonismo europeo. Esa primera apuesta por romper el vacío holandés en torno a los tres dominadores, dejó los euros suficientes como para que Van Gaal, el jefe y principal artífice del milagro, continuara el trabajo y mantuviera una base fija que renovaba con nombres secundarios verano a verano.

Tras la marcha de sus primeros jugadores importantes, los que metieron al AZ en la ‘pomada’ continental, el equipo logró repetir y crecer con otra camada formada por Jenner, Martens, Dembele, De Cler o Jaliens. Muchos de ellos (liderados siempre por el todoterreno Demy De Zeeuw) ya eran la base sobre la que ahora se ha logrado el éxito. Eran días donde crearse un nombre, ser reconocidos y mostrarse al mundo eran las obligaciones y, a su vez, el motivo de orgullo para una pequeña población de 90.000 habitantes que empezaba a ser localizada en el plano futbolístico y no por el valor de sus envidiables quesos. Dentro de ese proyecto en pro del desarrollo del club, se construyó el ‘coqueto’ pero pasional DSB Stadion, que suplía al obsoleto Alkmaarderhout y que suponía una piedra más sobre la que seguir esperanzado.

Todo este manto de ilusiones no cayó del cielo sino que la aportación financiera de su presidente, el paciente e inteligente Dirk Scheringa, fundador del banco DSB (de ahí el nombre del estadio) y la persona que profesionalizó el club en 1993, ha sido clave. Su gesta no fue deportiva pero alivió la deuda del club convirtiendo los 67 millones que tenía pendientes en acciones, lo que generó suficiente monto como para que el equipo serenara tensiones y ascendiera al primer nivel tres años después de su llegada. Ahora es ídolo pues con mesura, buenos ingredientes y una dosis notable de investigación financiera ha logrado romper la hegemonía del campeonato holandés que desde que se introdujo en 1956, sólo había conocido a cuatro ‘rebeldes’ contra la dictadura de los clásicos (DOS Utrecht en 1958, Sparta Rotterdam en 1959, DWS Amsterdam en 1964 y el propio AZ Alkmaar en 1981). Esa campaña, además, el AZ disputó la final de la UEFA ante el Ipswich, que le derrotó en la tarde más grande y a la vez dolorosa de su historia.

Renovando ilusiones y tras pasar un calvario el pasado año, donde las cosas no salieron como se esperaba y el equipo se estancó provocando el enfado terrible de un Van Gaal que a punto estuvo de marcharse, el AZ ha roto análisis previos durante esta campaña. Nadie esperaba su reacción pero la base deportiva de Louis, anímicamente restaurada tras una charla global que unió al grupo ante la amenaza de adiós del míster, unida al acierto en algunos refuerzos, recuperó la senda victoriosa. Si en sus primeros años de proyecto ya se disfrutaba de un equipo goleador, alegre ofensivamente y con talante ambicioso, el estilo ha ido perfeccionándose hasta lograr un bloque casi imbatible. Por entonces, una última jornada de infarto les dejó sin título, ahora esa perfección evitó otro disgusto. Una serie irrepetible de 28 partidos sin perder, con 24 victorias y 4 empates, que dejó un record de imbatibilidad de 957 minutos, plasma dicha afirmación de superioridad. Un ‘paseo’ con estadísticas tremendamente halagadoras por su carácter agresivo y directo dentro de un fútbol actual eminentemente defensivo. Pese a ello, la afición es exigente pues reconoce la capacidad de sus jugadores y así se lo ha hecho pagar en alguna histórica ocasión.

Las piezas del puzzle alkmaariano son diversas y ninguna de ellas prevalece en protagonismo sobre el resto pues el gran poder del proyecto es precisamente ese, la ausencia de crack y la apuesta por el trabajo con jugadores hambrientos. El ya internacional argentino Sergio Romero, los defensas Moreno (hasta su lesión) y Swerts, el todoterreno más prometedor de Europa, Mendes da Silva, la experiencia de De Zeeuw y Schaars, la llegada de Dembelé o los goles del ‘cazador’ El Hamdaoui, son pilares sobre los que seguir trabajando rumbo a la Champions. El gran escaparate continental ya les tiene un hueco reservado. El descaro y el atrevimiento encontraron su merecido premio y ahora toca mostrarlo ante los grandes focos.

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