Histórico
22 abril 2009José Mendoza

La ley de Iniesta

iniestaHay que rendirse a la evidencia. Iniesta es único, un fuera de serie. Un jugador capaz de dar un sobresaliente en cualquier zona del campo, de convertir en obra de arte cualquier balón sin atisbo de peligro. Noble, humilde, incapaz de hacer un mal gesto por una mala entrada. En la constelación del Barcelona la estrella de Iniesta es la que más brilla, la que aporta luz al resto y, lo que es más importante, la que nunca se apaga.

Ante la ausencia de Messi, el manchego abandonó su habitual zona de influencia en el perfil izquierdo. Le dio igual pues mantuvo su tendencia de flotar por el medio, entre líneas, y asociarse con Xavi, Eto’o e incluso Henry. La calidad de Iniesta sirvió al Barcelona para quitarse de encima con insultante facilidad a un Sevilla entregado, que sacó la bandera blanca desde el vestuario y acabó vagando por el Camp Nou.

Dio la impresión de que Manolo Jiménez enviaba ese mensaje a sus jugadores al dejar en el banquillo a Kanouté y no situar un ancla defensivo en el centro del campo, pues Romaric y Maresca no trazan ese perfil. Ante tal panorama, Iniesta y Xavi navegaron más cómodos que nunca. Fiel reflejo de ello fue la primera aproximación azulgrana. iniesta se acercó al área por el centro, trotando, vio a Javi Varas ligeramente adelantado y colocó el balón en la escuadra con dulzura.

También por el medio llegó el segundo. Iniesta conectó, primero con Xavi, luego con Eto’o. El camerunés sólo tuvo que empujar el servicio del manchego y, en la celebración, se rindió a su asistente. Llegaría el descanso, Jiménez daría entrada a Kanouté, pero no hubo atisbo de reacción.

Al Barcelona le da igual el equipo que se ponga por delante y mucho más la presión a la que le someta el Real Madrid. Guardiola les tiene aleccionados y no hay uno que se salga del tiesto. Mantiene la misma marcha hasta que el encuentro está totalmente resuelto y no da un respiro a su rival. Todos quieren participar y aportar su granito de arena. Antes de eso, claro, Iniesta volvió a asistir.

Fue tras una gran jugada colectiva. Henry entró por la izquierda, no encontró el espacio y cedió para Eto’o, que no no miró a portería y cedió para Iniesta, que buscó el palo largo con el exterior pero vio mejor posicionado a Xavi, que de primera puso el balón en la escuadra con el interior el pie. Y todo esto andando.

Luego Henry volvería a fabricar el enésimo gol entrando por banda izquierda. El galo buscó el centro para Eto’o pero el balón dio en Mosquera y se coló en la portería de Javi Varas. Con el partido sentenciado, turno para los secundarios. Bojan y Hleb encontraron su momento para agradar y Xavi e Iniesta tuvieron un merecido descanso con la mente puesta en Valencia, próxima parada de una maquinaria perfecta.

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