Histórico
14 abril 2009Francisco Ortí

La antítesis de un Chelsea-Liverpool

chelsea-liverpool

Hay que reconocerlo. Nadie se espera un partido así con el Chelsea y el Liverpool sobre el terreno de juego. Si antes del encuentro de ida hubieran pedido un pronóstico sobre la eliminatoria la mayoría predirían dos duelos de pocos goles, muy tácticos y con protagonismo de los entrenadores por encima de los jugadores. Sin embargo, en Anfield ya mostraron unas cartas diferentes a las esperadas, y este martes sorprendieron todavía más con un juego anárquico, de fertilidad goleadora.

En medio de la locura y el indiscriminado intercambio de goles el Chelsea salió vencedor y se coló en las semifinales de la Liga de Campeones, donde se enfrentará al Barcelona. Lampard, Ballack, y, sobre todo, Guus Hiddink condujeron a los blues a la siguiente ronda después de que en el descanso parecieran muertos y a merced de lo que hicieran los pupilos de Rafa Benítez.

Como era de esperar, el encuentro arrancó con un Liverpool volcado contra la portería de un cada día más inseguro Petr Cech. Fernando Torres dio el primer avisó tras un genial taconazo de Benayoun, y Fabio Aurelio mostró las carencias del portero checo con un libre directo que se coló en la portería blue con timidez. Pocos minutos después, a los 28, Mejuto González decretó penalti sobre Xabi Alonso por un agarrón de Ivanovic, y el propio centrocampista español se encargó de transformarlo.

En media hora el Liverpool demostraba que el milagro de la remontada era posible, incluso después de recibir un batacazo anímico en los minutos previos al conocer la ausencia por lesión de su capitán Steven Gerrard. Hiddink intentó cambiar el panorama dando entrada a Anelka en lugar de Kalou, pero la primera parte propiedad del Liverpool por méritos propios.

Todavía con los niveles de confianza altos por lo acontecido en la primera mitad, los Reds saltaron con fuerza al terreno de juego tras la reanudación, pero un error de Pepe Reina cambió el signo del partido. A los 50 minutos, el portero español -emulando a Zubizarreta contra Nigeria- introdujo el balón en su portería al intentar desviar un mal centro de Didier Drogba. El tanto desató al Chelsea, hasta ese momento sobrepasado por la situación, y un zapatazo de Alex a balón parado en el 57 terminó de lanzar a los blues.

Tras el empate a dos ambos equipos se dejaron conquistar por una anarquía táctica atípica en ellos. Lampard y Ballack se desataron de cualquier responsabilidad defensiva y llegaron con frecuencia al área rival. El ocho blue logró el tercer gol del Chelsea, el que llamaba a la calma, a los 75 minutos, pero un arreón de fe del Liverpool dio la vuelta al marcador con goles de Kuyt y Leiva.

El Liverpool rozaba el milagro con la yema de los dedos y se volcó en ataque, olvidando sus tareas defensivas, algo que supo aprovechar el Chelsea para anotar el definitivo empate a cuatro, de nuevo a pies de Lampard con un sutil disparó que se convirtió en gol después de besar los dos palos. A la postre, el Chelsea aguantó en pie tras un intercambio de goles que pocos hubieran sido capaces de predecir. El Barcelona le espera en semifinales.

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