Histórico
1 abril 2009José Mendoza

Invencible España (1-2)

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España es grande. Y como grande que es, sabe ganar por mínimos detalles. Aún jugando mal, muy mal, el resultado no le fue esquivo. Turquía maniató a la selección de Del Bosque, que exhibió un fútbol plano y atascado, sin profundidad pese a partir con dos extremos. Un penalti y un balón peleado por Güiza bastaron.

Fue el peor encuentro desde que España empezara su racha triunfal aquel día del gol de Iniesta en Inglaterra. Y es que la sombra del manchego, así como la de Cesc y Villa, es alargada. El doble pivote que presentó Del Bosque, con Senna y Xabi Alonso como alternativa, no convenció.

Cuando todos esperaban un arranque desmelenado de Turquía, aprovechando la pasión de sus aficionados, se inició el encuentro de forma muy estática, falto de ritmo. Turquía tuvo la posesión y España presionó muy arriba.

España se fue haciendo poco a poco con el balón pero faltaba profundidad. Senna y Xabi Alonso hacían la función de un sólo hombre y Xavi estaba incómodo detrás del delantero. Sólo Riera y Silva inquietaban. No había noticias de Torres -y no las hubo hasta que salió-, perdido en protestas y batallitas con los defensas.

Un chutazo desde fuera del área de Riera y un remate débil de Torres fueron las primeras ocasiones del partido, antes de que Senturk adelantara a los suyos antes de la media hora. Tuncay había pillado la espalda de los centrales y cedió para que empujara el punta del Fenerbahce.

De ahí al descanso, Turquía se cerró, España tocó y tocó pero no encontró espacios. Los otomanos estaban cómodos. Firmes en defensa y peligrosos al contragolpe. Escenario ideal para los de Fatih Terim.

En la reanudación, regaló el primer cuarto de hora Del Bosque. Tras los pecados del primer tiempo, el seleccionador no alteró ni el sistema ni los jugadores, muchos de ellos bajo mínimos. Senna y Torres pedían el cambio a gritos.

Pero España se encontró el penalti por manos de Uzulmez, que transformó Xabi Alonso y, seguidamente, Cazorla entró por Senna. España encontró el sitio, dejó atrás el miedo a perder, pero siguió igual de atascada.

El partido se desbocó en los últimos minutos. Turquía estaba asfixiada, pero tomó la responsabilidad. Se desplegó en ataque. El empate no le valía. Dejó espacios atrás. Pecado mortal si España está enfrente. Un simple patadón de Marchena lo encontró Guiza y Riera ejecutó a placer. España puede estar tranquila. Ya huele el Mundial.

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