Histórico
1 abril 2009Francisco Ortí

`Il Trap´ se pinta de verde

trapattoni

Cada 17 de marzo medio mundo se tiñe de verde y se llena de tréboles. Es el día de San Patricio. Los irlandeses, especialmente los que viven lejos de la isla, celebran con orgullo la conmemoración del día en el que San Patricio llevó el cristianismo a la República de Irlanda. Vestirse completamente de verde, beber cantidades ingentes de cerveza y -lo más sacrificado- comer la típica col irlandesa son las condiciones necesarias para honrar al santo que fue capaz de explicar la ininteligible Santa Trinidad con un simple trébol.

Con el paso de los años la celebración ha cobrado especial fuerza en Estados Unidos, donde cualquier iniciativa que incluya beber más de la cuenta y disfrazarse de algo tiene el éxito asegurado. Para los estadounidenses, incluso para los que no tienen nada que ver con Irlanda, San Patricio es fiesta nacional. Lo que no saben en el país de Obama, es que los irlandeses han encontrado un nuevo motivo para celebrar el 17 de marzo. Y es que un 17 de marzo, pero de 1939, nació quien lleva camino de convertirse en nuevo héroe nacional para la República de Irlanda: Giovanni Trappatoni.

Después de ocupar con éxito los banquillos de medio mundo, de dirigir a gigantes como el Bayern de Munich y la Juventus, después de convertirse uno de los entrenadores con más títulos en su palmarés, Trappatoni decidió asumir el reto de clasificar a la República de Irlanda para el Mundial de Sudáfrica del 2010. The Boys in Green (Los chicos de verde) se habían estrellado en la fase de clasificación para la Eurocopa 2008, llegando a perder contra Chipre y quedando cuartos de su grupo, por lo que la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI) pensó en recurrir a la cosmopolita experiencia del técnico italiano.

La apuesta, aunque arriesgada, ha resultado muy positiva para Irlanda. `Il Trap´ llegó a Irlanda acompañado por Marco Tardelli -campeón del mundo con Italia en 1982- y Liam Brady -leyenda del fútbol irlandés con la que coincidió en la Juventus entre 1980 y 1982- y se centró de dotar al combinado irlandés de una mentalidad ganadora y de la confianza necesaria para verse capaces de lograr un puesto en el Mundial, después de faltar a la pasada edición.

Para ello, Trappatoni no retocó demasiado el once irlandés. El centrocampista del Stoke City, Glenn Whelan; y el del Blackburn Rovers, Keith Andrews, son las únicas variaciones que ha introducido respecto al legado que le dejó Steve Stauton. Por el contrario, se ha centrado en corregir los pequeños detalles, tan importantes para él. De hecho, en su defensa de cuidar los pequeños detalles `Trap´ siempre recuerda que perdió la final de la Copa de Europa porque su equipo no defendió bien un saque de esquina. Entre sus medidas más extrañas se encuentra la prohibición de llevar pantalón corto o gorra a las comidas de grupo. Pero, sin lugar a dudas, la más llamativa es su negativa que los jugadores coman setas. “Tiene algo contra las setas. Yo no veo cómo pueden ser malas para nosotros, pero Trapattoni nos las ha prohibido”, comenta Damien Duff, uno de los jugadores puntales de la selección irlandesa.

Pese a la castrense disciplina a la que se ven sometidos los jugadores están encantados de seguir las órdenes del general italiano y los resultados no pueden ser mejores. Pese al tropiezo del pasado sábado ante Bulgaria, Irlanda se mantiene en el segundo puesto del grupo 8, con serias opciones de lograr la ansiada clasificación para el próximo Mundial. Sin embargo, la gran piedra de toque que medirá el nivel real de los irlandeses se producirá este miércoles por la noche, cuando `Trap´ y compañía visiten a la Italia de Marcelo Lippi en Bari.

Trappatoni vuelve a casa y reconoció que será especial para él enfrentarse a su amada Italia. “Me resultará todo un tanto extraño, porque estoy orgulloso de ser italiano, pero también soy un profesional y me siento muy orgulloso de ser seleccionador nacional de Irlanda. Me imagino que me emocionaré un poco cuando suenen los himnos de los dos países”, confesó el técnico italiano.

En casa de los Trappatoni, especialmente su mujer Paola, insisten en que Giovanni deje de una vez el mundo del fútbol, pero él, a sus 70 años, todavía se ve con fuerzas de seguir. “A menudo me pregunta cuándo dejaré el fútbol, pero todavía no tengo la respuesta”, broma Trappatoni. Paola siempre ha soñado con dar la vuelta al mundo con su marido cuando este se jubile, pero por el momento debe conformarse con conocer nuevos destinos a través de la carrera de su esposo. Si todo va bien, Paola espera viajar a Sudáfrica en el verano del 2010 acompañada de Il Trap y los chicos de verde.

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