Histórico
8 abril 2009Francisco Ortí

Festival culé

barca-bayern

El Barcelona se sacudió todo los temores de encima en menos de un cuarto de hora. Para sentenciar la eliminatoria (4-0) necesitó algo más de tiempo: unos cuarenta y cinco minutos, minuto arriba, minuto abajo. Durante los días previos al encuentro, en Can Barça se inhalaba un miedo irracional hacia el Bayern de Munich. Los precedentes ante el conjunto teutón y nombres como el de Ribery o Luca Toni ocultaban las carencias de un equipo incoherente y con graves debilidades defensivas. La bestia alemana atemorizaba el Camp Nou, pero ya se sabe que la música amansa a la fieras y el Barcelona en movimiento forma una orquesta celestial.

Las ausencias de Lucio y Van Buyten restaron seriedad a la zaga del Bayern. Klinsmann se vio obligado a apostar por el controvertido Breno, muy criticado por su actuación ante el Wolfsburgo la pasada jornada, y Demichelis, y sorprendió dando la titularidad a Butt. Los Messi, Eto´o y compañia no apreciaron el cambio en la defensa teutona porque para ellos no existió defensa. Los azulgrana se pasearon con comodidad por el área alemana y cada desmarque vertical de los delanteros era aprovechado por existo por alguno de los grandes pasadores que se crían en La Masía.

Así llegó el primer avisó de Thierry Henry y el posterior gol de Messi a los nueve minutos. Iniesta se inventó espacios mientras intentaban derribarle con malas artes, cedió para Eto´o y éste para Messi, quien envió el balón a la red con sutilidad. También mostró frialdad el camerunés cuando a los doce minutos Messi le devolvió el regalo y batió por debajo de las piernas a Butt.

La sinfonía azulgrana no dejó de sonar. Messi provocó un penalti que Howard Webb entendió como piscinazo y desquició a Pep Guardiola. El enfado y expulsión de su técnico, no puso nervioso al Barcelona que continuó generando ocasiones sin cesar, mientras Ribery y Toni observaban con contrariedad desde la lejanía a la espera de que sus compañeros recuperaran algún balón de una vez por todas.

Pero la única vez en que el Bayern lograba tener el balón es cuando sacaba de centro después de encajar un gol del Barcelona. En la primera mitad lo tuvo que hacer dos veces más. Messi, a los 38 minutos, y Henry, a los 43, redondearon un humillante 4-0 que dejaba la eliminatoria vista para sentencia. La defensa del Bayern de Munich se hacía pedazos ante la velocidad de movimientos y precisión de los delanteros azulgranas.

Klinsmann, con algún propósito desconocido, realizó una sustitución en el descanso. Retiró a Altintop y dio entrada a Ottl. Como era de esperar la sustitución no cambió la fisionomía del encuentro. El Barcelona continuó dominando con calidad, aunque se perdió en alardear demasiado su superioridad y genialidad, lo que le restó efectividad.  El Bayern aprovechó el exceso de vanidad azulgrana para ver de cerca a Víctor Valdés, pero el marcador no se movió. El 4-0 fue suficiente para el Barcelona, quien soltó el acelerador y puede viajar a Munich con el freno de mano puesto.

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