Histórico
7 abril 2009Jose David López

El Oporto intimida en Old Trafford

ronney

Sabíamos que el Manchester United no llegaba en su mejor momento, que el Oporto no tenía nada que perder, que la defensa del campeón de Europa está bajo mínimos por las bajas acuciantes que soporta Ferguson y que el precedente del Oporto en suelo mancuniano había sido dramático para los locales. Sin embargo, pese a todo, nadie podía pensar en un partido con tantas ocasiones de gol y, sobre todo, con una actitud tan ofensiva y ambiciosa por parte del campeón luso.

La presión de ataque que ejercieron a la perfección los hombres de ataque y la claridad de ideas ofensivas que desplegaban los portugueses, evidenciaban la facilidad con la que Jesualdo Ferreira había estructurado su táctica anti-United. El resultado, no el del marcador, sino en sensaciones, fue calamitoso para los de Old Trafford, que desprendieron en cantidades industriales ese olor dubitativo que se ha adueñado de ellos en estas últimas semanas. Evans firmó su peor partido desde que está en la primera plantilla, Vidic no solventó los problemas defensivos del pasado domingo y Cristiano estuvo desaparecido en roces insignificantes contra sus compatriotas.

A los cuatro minutos todo ese malestar ya se traducía en goles pues el ‘Cebolla’ Rodríguez aprovechó con su zurda un doble error de bulto por parte de Cristiano y Evans. Ambos no despejaron con solvencia un balón sin dueño que el charrúa ‘cazó’ en el área para adornar la estirada inútil de un Van Der Sar activo, inteligente a veces pero desolador en otras acciones. Sin embargo, pese a la insistencia lusa y la falta de ideas de un United negado, lento y alocado en su frenesí de alucinaciones, un fallo grueso e imperdonable de Bruno Alves dejó sólo a Rooney, que no desaprovechó el ‘regalito’ y salvó el bache.

Pese al golpe, duro de asumir, el Oporto no sólo no cedió en sus ambiciones sino que insistió haciéndose de nuevo con el balón, limitando la posesión local y arruinando cada ataque de un United incapaz de generar ocasiones de gol pese a seguir impulsando su once con hombres de ataque. Con Van Der Sar sobresaturado, la defensa de Ferguson errando simultáneamente y un apagón de ideas de mediocampo en adelante, los visitantes crecieron con las arrancadas de Hulk y las llegadas de hombres de segunda línea como Meireles o ‘Lucho’.

Sin embargo, para ganar y tumbar al campeón hace falta cerrar partidos con solvencia y firmar una actuación memorable. Eso incluye frenar a Rooney, que se sacó de la nada una asistencia de tacón en el aire rumbo a los pies de un Tévez que se sumaba con inteligencia al primero poste. Allí parecía morir el sueño portugués pero las buenas intenciones del Oporto silenciaron al graderío cuando, apenas unos instantes después, un fallo letal de la zaga (ya con Gary Neville en el césped como central por la ausencia de Evans lesionado), permitió controlar en el segundo palo a Mariano González que, con un control acompañado de suerte, pudo concretar ante Van Der Sar.

Un ‘oportazo’ versión 2 que hizo justicia, premió a quien más lo mereció y propuso pero que, sin embargo, deja todo demasiado abierto como para descorchar los vinos rumbo a semifinales. Sorpresa, mayúscula, inesperada e imprevisible pero ni mucho menos definitiva. Espera partidazo en Do Dragao.

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