Histórico
28 abril 2009Francisco Ortí

El héroe de París

belletti

París tiene algo especial. Supongo que a nadie le coge por sorpresa. Sus calles, sus días, su luz, sus noches, su oscuridad son mágicas, impregnadas por un aroma a romanticismo que la han convertido en la ciudad del amor. En las rues de París uno se puede abstraer del resto del mundo, hasta es capaz de olvidar que la ciudad está poblada por franceses. En las rues de París cualquier situación adquiere una dimensión diferente. Por ejemplo,dos anónimos transeúntes que bajo el objetivo de Robert Doisneau se convierten en un icono del amor. Me refiero a la instantánea  Le baiser de l´Hôtel de Ville, conocida popularmente como El Beso.

Para los curiosos recordaré que la protagonista de El Beso vendió hace dos años la copa original de la obra por 200.000 dólares. Pero esa no es la fotografía de la que quiero hablar. Aunque también se tomó no tiene nada que ver con el amor, al menos no con el amor entre un hombre y un mujer, ni hay besos de por medio. La instantánea de la que quiero hablar es la que acompaña este texto. Fue tomada en el 17 de mayo del 2006 en el Stade de France. Bajo la lluvia parisina su protagonista se tapa la cara emocionado. No es para menos, en ese momento acaba de lograr el gol decisivo en la final de la Liga de Campeones y gracias a ello el Barcelona abrazó su segunda Copa de la Europa en la historia.

La mayoría lo sabréis, el hombre de la instantánea es Juliano Belletti, el héroe de París. El lateral derecho brasileño tenía un papel secundario en el Barcelona de Rijkaard y sin embargo pasó escribió su nombre de manera imborrable en la historia del club barcelonés gracias a su gol. En una igualada final ante el Arsenal, Rijkaard confió en la vocación ofensiva del defensa y le dio entrada a los 71 minutos. Tan sólo diez minutos después, una internada del brasileño por el carril derecho se convirtió en el tanto de la victoria. No importaba que no fuera el más estético de los goles. Fue gol y valió una Copa de Europa.

Pese a ganarse el cariño de la afición barcelonista, su gol no tuvo el mismo efecto en Frank Rijkaard, a quien no le convencía el brasileño en tareas defensivas. Por ello, en el verano del 2007 Belletti salió por la puerta de atrás del Camp Nou para volar a Londres donde le esperaba el Chelsea, quien había pagado 5.5 millones de euros por él a Joan Laporta. Antes de irse tuvo el detalle de firmar las botas con las que logró el gol en la final de París y ahora se exhiben en el Museu del Barcelona, junto a otras reliquias como las gafas del gran Samitier.

Dos años después de marcharse, el héroe de París regresa al Camp Nou. Aunque lo hace como enemigo, y vistiendo la camiseta de un rival acérrimo de los azulgrana como el Chelsea. Seguramente Belletti ni siquiera salte al terreno de juego esta noche puesto que parece no ser persona de devoción para los técnicos holandeses. Guus Hiddink prefiere a Ivanovic o Bosingwa para el puesto de lateral derecho. Sin embargo, el gran momento de Juliano se vivirá antes del pitido inicial cuando el speaker cante su nombre. El Camp Nou se romperá en aplausos para homenajear a su héroe. Y si no es así, siempre le quedará París.

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