Histórico
5 marzo 2009Francisco Ortí

Una rosa en el desierto

mario-rosas Desde hace muchos años se cuenta una leyenda sobre una rosa que brotó en el desierto.  Creció rodeada de kilómetros de arena sin horizonte, sin que nadie pudiera admirar su belleza hasta que una noche un explorador que vagaba perdido por el desierto al descubrió y quedó embriagado por su presencia. Tal era la pasión del explorador por la rosa que mantuvo en secreto su existencia y cada noche se acercaba a observarla en solitario.

Así fue hasta que en su lecho de muerte se arrepintió de privar al mundo de la rosa del desierto y confesó a su hijo su existencia para que fuera a buscarla. Éste le hizo caso, pero fue incapaz de cumplir su misión por mucho que la buscara y, aunque le trasmitió a sus descendientes el deseo de su padre, la rosa del desierto jamás volvió a ser encontrada. Desapareció engullida por la arena y habiendo podido brillar sólo para aquel explorador.

En el desierto de la Liga Adelante hay otra rosa cuya belleza se mantiene escondida. Creció en el selecto invernadero de La Masía y se le cuidó para que llegara lo más alto posible. Sin embargo, siempre tuvo problemas para echar raíces y por mucho que sus cuidadores -entre los que se encontraban hombres como Johan Cruyff- le vieran cualidades para ser la rosa más bella acabó viviendo entre las sombras. Tras una eternidad alejada del sol, este rosa ha conseguido por fin echar raíces. Lleva cuatro años plantada en Castellón y a sus 28 años empieza a confirmar lo que un día predijeron sus cuidadores. Su nombre es Mario Rosas y quiere brillar en Primera División con su Castellón.

Desde su Málaga natal, Mario Rosas dio el salto a La Masía a los 13 años. Fue la primera de las muchas mudanzas que le esperarían en el futuro. En las categorías inferiores del Barcelona destacó como un gran mediapunta con notable creatividad y facilidad goleadora. Johan Cruyff era uno de sus principales valedores y estaba considerado como el mejor canterano de su generación. Un compañero de Mario durante aquella época así lo recuerda: “Era el mejor de mi generación. Es el mejor futbolista que he visto en la cantera”. Estas palabras pertenecen ni más ni menos que a Xavi Hernández, nombrado mejor jugador de la pasada Eurocopa. En ese equipo en el que Mario Rosas era el mejor también militaban dos campeones de Europa como Carles Puyol o Luis García.

Mario Rosas era la gran promesa azulgrana y a los 17 años, tras una temporada en la que marcó 19 goles, Louis Van Gaal decidió darle la alternativa  con el primer equipo azulgrana el 15 de mayo de 1998 ante el Salamanca. Esa fue la cima de la carrera de Mario. A partir de ahí comenzó un peregrinaje que le llevó a pasar por diferentes equipos sin dejar huella. No tuvo minutos en el Alavés que llegó a la final de la UEFA, bajó a Segunda para vestir las camisetas de Salamanca, Numancia y Cádiz. Incluso emigró a la Major League Soccer estadounidense para enrolarse en el Metrostar de New York donde se reencontraría con el ex barcelonista Stoichkov.

Tocó fondo en la temporada 2004/05 cuando descendió a Tercera División con el Girona. Sin embargo, su peor momento también fue el inicio de su resurrección puesto que fue cuando el Castellón le rescató. Su primer año en La Plana no se diferenció de los demás. Volvió a pasar inadvertido, pero todo cambió cuando Pepe Moré decidió retrocederle a la posición de mediocentro para dejar espacio en el once al argentino Oberman. Desde la medular Mario Rosas comenzó a brillar. Entró más en contacto con el balón y llevó la manija del Castellón para lograr la salvación y mantenerse en Segunda.

Bajo la batuta de Mario Rosas los objetivos del Castellón variaron. Ahora los castellonenses sueñan con el ascenso, del que después de 26 jornadas le separan sólo dos puntos. Mario Rosas es ya un mediocentro curtido y pese a su compromiso defensivo no ha perdido la llegada que exhibió en Barcelona, como así lo acreditan las siete dianas que ha firmado esta temporada.  El deseo de Mario es brillar en Primera, pero vestido de albinegro y por ello ha rechazado ofertas de otros equipos. La rosa quiere que su explorar no la mantenga en secreto más tiempo. Desea abandonar el desierto.

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