Histórico
12 marzo 2009Pablo Aro Geraldes

Una de piratas (3 de 3)

tom-hicks-y-george-gillettEl sueño americano

Manchester United y Liverpool, dos de los equipos más tradicionales, están en manos estadounidenses. En Manchester hubo manifestaciones callejeras contra el arribo de Malcolm Glazer (ex dueño del Tampa Bay Buccaneers, del football americano), pero los títulos, entre ellos la última Champions League, aplacaron las protestas.

La camiseta del Manchester lleva la publicidad de AIG. Se trata del American International Group, una de las aseguradoras que estuvo a punto de quebrar por la reciente crisis de las hipotecas. AIG pagó 90 millones de dólares por cuatro años y si no se desmoronó a pedazos fue porque el Gobierno de George W. Bush empujó su nacionalización. Glazer y los seguidores del club respiraron aliviados por la intervención de la Reserva Federal.

Liverpool fue comprado por Tom Hicks y George Gillett, que llegaron con el antecedente de haber comandado a los Montreal Canadians, de la NHL, la liga más importante de jockey sobre hielo. La presencia americana se cierra con Randy Lerner, dueño del Aston Villa.

En West Ham United también apareció un curioso “mesías” al que los hinchas llaman Mr. Egg (señor Huevo). El apodo viene de su nombre: se llama Eggert Magnusson, es islandés y puso 145 millones de dólares para quedarse con el club del suburbio londinense.

Empresario y ex presidente de la Asociación de Fútbol de Islandia (KSI) con peso en el Comité Ejecutivo de la UEFA, Magnusson hizo su fortuna con la fabricación y exportación de panes y galletitas.

5933965El Faraón

Fulham es un club chico que tradicionalmente iba y venía por las divisiones de ascenso. Pero en 1997 el egipcio Mohamed Al-Fayed se hizo cargo y prometió desembolsar allí parte de su fortuna estimada en 830 millones de dólares. “Tenemos un equipo maravilloso a orillas del Támesis y jugamos en la mejor liga del mundo. Atraeremos a los mejores jugadores”, prometió. Y cumplió: el club sigue en la Premier League y recibió él desembolsó unos 380 millones.

Al-Fayed comenzó vendiendo refrescos en las calles de Alejandría, su ciudad natal, fue vendedor de máquinas de coser y hasta maestro. Claro que con estas actividades es difícil hacerse millonario.

Hoy, a los 75 años, es el dueño de las descomunales tiendas Harrods de Londres y el hotel Ritz de París, el summun de la elegancia. Su fortuna lo hizo conocido y frecuentó el Palacio de Buckingham, aunque nunca logró su objetivo: que le concedan la ciudadanía británica.

Desde 1985 está casado con la finlandesa Heini Wathén (miss vikinga 1973), con quien tiene cuatro hijos. Un quinto, de su primer matrimonio, Dodi, murió en un famoso accidente junto a Lady Di, la princesa de Gales. Esa unión anterior no era cualquiera: durante tres años estuvo con Samira, una hermana del traficante de armas saudí Adnan Khashoggi.

Los medios lo investigaron de arriba abajo. The Observer publicó durante meses que Al-Fayed había enmascarado sus orígenes y su riqueza, que operaba para el sultán de Brunei, quien supuestamente avanzaba el dinero de sus operaciones. El pleito determinó que se trataban de difamaciones, pero el Ministerio de Comercio e Industria concluyó que el egipcio había mentido y no era “digno de confianza”.

En silencio planeó su venganza. Volvió a ser tapa de los diarios como el artífice del escándalo de los “diputados alquilados”, a los que había pagado a cambio de que plantearan preguntas favorables a sus intereses en la Cámara de los Comunes. De todo esto había guardado pruebas para exhibirlas cuando hiciera falta. Lo mismo que conservó las facturas de la estancia de un ministro en su Hotel Ritz a cuenta de oscuros socios saudíes vendedores de armas. Aunque no logró derribar al Gobierno de John Major, le propició una bochornosa derrota en las elecciones generales.

Oro negro o Windows

La BBC informó que un consorcio nigeriano, cuya identidad no reveló, hizo una oferta para comprar el Newcastle United, que desde hace años sufre una depresión económica. Mike Ashley, dueño del club, es uno de los 50 británicos más ricos gracias a la venta de mercadotecnia deportiva y adquirió la mayoría de las acciones hace dos años a cambio de 216 millones de dólares. De entrada lo puso en venta en unos 670 millones pero tuvo que bajarlo a 400. Pero a los nigerianos se les sumó el interés de otro millonario: Bill Gates. El pope de la informática tampoco tiene problemas de efectivo y parece que ahora le gusta el fútbol.

Este artículo forma parte de la serie “Una de Piratas” que consta de tres partes.

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