Histórico
19 marzo 2009Jose David López

Sublevación a la dictadura lionesa

SOCCER-FRANCE/

La Ligue 1 ha sido históricamente un campeonato abierto, lleno de imprevisibilidad y cuna de emergentes cracks. El St.Etienne de los setenta, el Niza en los años 50 o el Olympique de Marsella en los 90, son los únicos equipo que lograron varios títulos consecutivos (o prácticamente) lo que refleja la espontaneidad, equidad y capacidad de renovación de un campeonato que sigue siendo la mejor cuna europea para los ojeadores y scouts del fútbol actual. Por todo ello, el dominio tan brutal y despótico que ejerce el Olympique de Lyon en los últimos siete años, donde ha sumado sus siete primeros hexagonales (nombre que recibe el trofeo de la Ligue 1), no responde a la historia de un campeonato que se disputa desde 1893 y que, como demuestra su palmarés, refleja la disparidad de dominios con nada menos que 17 campeones.

Anhelando tiempos prósperos, la sub-élite del fútbol francés se ha unido con una única misión de eliminar la opresión lionesa y terminar con la dictadura más prolongada de la historia. Así el PSG de Sessegnon, el Marsella de Niang, el Burdeos de Gourcuff, el Toulouse del asesino Gignac y el Lille de Michel Bastos, han formado un quinteto revolucionario que pelea a falta de diez jornadas para el final y presiona más que nunca al Lyon, que sólo supera en un punto a los parisinos y tiene al séptimo clasificado a apenas seis puntos.

Mas allá de esa ecuanimidad, que responde al crecimiento global de varios equipos con similares cualidades, el bajón del dictador es evidente. El Olympique de Lyon vive anclado en un dominio que le ha hecho serenar esfuerzos, confiarse en demasía sobre su sospechosa superioridad y cerrarse en banda con un único objetivo, el de seguir aumentando su palmarés liguero con el mínimo esfuerzo. No sólo no ha logrado dar un paso al frente en la Champions (para el que creo que no está cualificado) sino que, además, ha vuelto a fallar como nunca en las competiciones coperas, ya que no apareció ni tan siquiera entre los octavos finalistas de la Copa de la Liga o de la Copa francesa. En la primera le echó el Metz, un equipo de la Ligue 2 mientras que en la segunda, el verdugo correspondió al Lille (que en apenas cuatro días le ganó dos veces).

Teniendo en cuenta los sufrimientos exagerados que este año está encontrándose en el campeonato liguero, puede tildarse a la actual como la peor campaña de la última década en el Gerland. Por allí han pasado con idénticas obligaciones técnicos como Paul Le Guen, Houllier y Perrin, que aguantaron con soltura conminación que supone no cumplir los objetivos mínimos cumplidos el año anterior. Una losa de presión que no parece solventar con éxito Claude Puel, posiblemente el más experto de cuantos técnicos pasaron por el club pero al que la losa le oprime en exceso. Si a Perrin le cesaron tras hacer el primer ‘doblete’ de la historia del club, ¿qué debería pasar con Puel? Pues salvo que no gane la Ligue 1, posiblemente nada porque el gran negociador que tienen al frente, Jean Michael Aulas, cree que toca pensar a largo plazo y le ha ofrecido al inquilino actual un proyecto con varios años por delante para trabajar con calma.

Deportivamente el equipo sólo tiene dos estrellas en pleno auge que, más allá de ser ya perlas del presente, ampliarán su rendimiento y caché en breve. Benzema es el delantero más prometedor del momento y un valor sobre seguro para el futuro de Les Bleus y Lloris, sin dudarlo, es el mejor meta del campeonato francés (que ya es mucho decir con arqueros como Mandanda o Carasso). El resto son jugadores en progresión, necesitados de varios años para madurar o, sobre todo defensivamente, incompetentes para poder asaltar el sueño impenetrable de la Champions League. Pjanic, Ederson y Makoun completarán la columna vertebral sobre la que crecer y hacer olvidar, cuanto antes, el enorme hueco que dejará la marcha de Juninho Pernambucano.

La escasa o nula aportación de varios de los últimos refuerzos como Keita, Bodmer, César Delgado o Mensah, unida a la falta de minutos para las nuevas perlas, lésase Mounier y Gassama, o la falta de atacantes tras la lesión de Govou y la polémica salida de un rebelde Fred, han revolucionado las inteligentes maniobras empresariales y deportivas que habían colocado al Lyon como ejemplo continental.

Aún considerándoles como principales favoritos al título final una vez que fuercen la maquinaria, la temporada francesa ya ha reflejado un crecimiento general que obligará al gigante a reforzarse y dará aire y fe a todos aquellos que apuntan a metas mayores. Diez jornadas preciosas en una Ligue 1 atractiva.

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