Histórico
2 marzo 2009Jose David López

La Carling del United o cómo dominar registros

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No es la radiante FA Cup ni tiene su glamour. Tampoco es la salvación de la temporada (al menos para los ‘Red Devils’) y ni tan siquiera tendrá el valor que merece en una sala de trofeos como la de Old Trafford, pero el Manchester United ha ganado su tercera Carling Cup con una nueva lección de ambición, hambre y, sobre todo, sacando máximo jugo de los recursos de su plantilla. Es, además, el tercer título de una campaña en la que se podrían llegar hasta los seis (todos excepto la Supercopa de Europa que perdieron ante el Zenit), y que supondría el colofón absoluto de un equipo dispuesto a tocar el cielo en los últimos días de Alex Ferguson.

El escocés volvió a ser tan temerario como persuasivo con su planteamiento inicial. La imponente atmósfera que toda final genera, el hecho de que se disputara en el histórico Wembley y la calidad de un Tottenham que podía salvar la temporada con sólo un partido (puesto que se aseguraría puesto de UEFA como ya hiciera el pasado año con Juande Ramos), no fue suficiente excusa para que Ferguson cambiara sus planes. Con Cristiano, Evra y Ferdinand como únicos titulares fijos, el United ejemplificó máxima confianza en sus jugadores y el técnico dio la alternativa a hombres que había tenido un rendimiento clave para haber llegado hasta esa final. Los jóvenes Wellbeck, Gibson o Evans (que dejan claro que los mancunianos han sabido crear buenos canteranos), la reaparición estelar de un Foster tremendo bajo palos y héroe en la tanda de penaltis o la impagable entrega de Scholes, Tévez o Giggs, aportaron la mezcla ideal para tumbar a los Spurs en la tanda de penaltis.

El choque fue un auténtico polvorín de ocasiones amarradas por ambos lados. Una jugada pletórica de Cristiano que casi solventa el partido en el descuento, las arrancadas en velocidad de un Zokora incansable y de un Tévez sacrificado hasta decir basta, las paradas de Foster a los ‘chispazos’ londinenses o la aportación de todos y cada uno de los que pisaron el césped, dejó una final llena de ritmo y frescura. Cierto es que, como casi siempre, el United sale ganador (es la tercera tanda favorable en los últimos meses), pero no menos real es que los mancunianos tienen una plantilla con muchos recursos y un técnico que sabe combinarlos como nadie. Así, sigue vivo en Champions, se asoma a semifinales de FA Cup y lidera con soltura la Premier.

Y es que sólo un auténtico sabio, un dominador de cada aspecto de sus jugadores, sabe interpretar las necesidades de cada partido y aquellos puntos que pueden resultar claves en los 90 minutos. Lo reflejamos en la cita europea ante el Inter, donde el United debió golear en Meazza con jugadores adaptados para el esquema como Park, Giggs, Evans o Fletcher y, de nuevo (este domingo tan sólo días después)y con otra cita liguera entre semana, volvía a sorprender. En ambos partidos salió crecido, confiado y envalentonado, decidido a imponer su estilo y capaz de dominar cualquier registro a que sea sometido. El ADN de todo jugador a las órdenes de Ferguson guarda ciertos cánones que tienen en el sacrificio, trabajo, profesionalidad y competitividad, sus cuatro puntos básicos. Con ellos, el escocés juega, moldea su máquina destructora y ejecuta órdenes con frialdad y convencido de la capacidad general de un equipo que suma records defensivos al tiempo que se acerca a una nueva Premier.

Con esas rotaciones, además de dar minutos y confianza máxima a jugadores con menos oportunidades, logra mantener frescas las piernas de otros jugadores esenciales. Sin ir más lejos, Rooney, Berbatov o Van Der Sar ni tan siquiera estuvieron convocados este domingo, algo que les hace ser fijos de cara al duelo de Premier en Newcastle este miércoles. Un punto a su favor, un seguro de vida para cada partido y un punto vital a la hora de luchar con todas las posibilidades en el mayor número de títulos posible. Eso sí, desde la mesura y alejados de la euforia.

Ferguson, que se puso fecha de caducidad y mantiene a la prensa de medio mundo en torno al escándalo Cristiano Ronaldo-Real Madrid, tiene tiempo de asegurarse varios records más en forma de títulos antes de su adiós, ése que nos privará de sus chicles, de sus ‘coloretes’ en el atardecer inglés y, sobre todo, de su particular dominio de los registros futbolísticos.

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