Histórico
17 marzo 2009Jose David López

Centímetros goleadores en Wolfsburgo

dzeko-grafite

La Bundesliga más igualada y competitiva de los últimos años tiene muchos nombres propios. Desde Andrei Voronin y sus goles milagrosos en Berlín hasta la ofensiva apuesta del rebelde Hoffenheim pasando por la pegada de un Bayern que tiene, este año más que nunca, motivos suficientes como para temer que el entorchado liguero pase a otras manos. Sin embargo, la amenaza más imprevisible del año llega desde las alturas de Wolfsburgo, con goles como misil de ataque anti-muniqués y dos gigantes para tumbar la dictadura bávara. La pareja de moda está en Sajonia, en la ciudad de los coches y rodeados de un entusiasmo incontenible que crece al son de sus centímetros. Son Edin Dzeko y Edinaldo Grafite.

El Wolfsburgo lleva años labrando un futuro a la sombra de los grandes del país. Tras su ascenso, la filosofía del club se basó en la contratación de varios jugadores con mucha proyección cuyas expectativas jamás se cumplieron. Encabezados supuestamente por D´Alessandro, Hake y Marcelinho, el equipo no pasó de media tabla y aunque jugó la Intertoto en varias ocasiones, las metas institucionales buscaban mayor repercusión y decidieron cambiar su estrategia. Tras un par de campañas jugueteando peligrosamente con el descenso, llegó Felix Magath, un técnico que aparentemente iba a ser la pieza angular de un proyecto sólido y con tintes ascendentes.

Su pasado en Stuttgart y Bayern, con títulos y buenos registros, despertó a la institución, que decidió dar un paso adelante y apuntar hacia otra dirección en busca de consolidarse en la zona europea. Y así fue, con un experto en el banco y una inyección económica aceptable (sin llegar a niveles de ligas extranjeras), se contrató a jugadores como Ricardo Costa, los italianos Zaccardo y Barzagli o el brasileño Josué, que daban más experiencia y competitividad a una plantilla floja en defensa que, pese a todo, acertó gratamente en sus apuestas ofensivas.

Ninguna tenía aparentemente el cartel de estrella ni de goleador consumado que necesitaban los del Volkswagen Arena, pero sí una buena línea de cara a puerta que podía otorgarles mayor presencia de cara a la clasificación. Así, en el verano del 2007 llegaron dos apuestas personales, Edin Dzeko y Edinaldo Grafite. Dos delanteros casi idénticos por su físico, potentes, con mucha envergadura y grandes cabeceadores que, al menos por el estilo directo y desordenado de la Bundesliga, despertaban mucho interés de cara a su adaptación. Un primer año de nuevas experiencias donde reeducar sus cualidades, ha dejado paso a una segunda campaña de explosión total y absoluta. Juntos y en un momento de forma envidiable, acaban de colocar en tercera posición al Wolfsburgo, que está a sólo cuatro puntos del liderato, con lo que las metas de aquella base tan trabajada desde el silencio empiezan a dar frutos.

Dzeko es la gran aparición del equipo y una de las mayores promesas europeas del momento. El ya internacional bosnio acaba de cumplir este martes 23 años. Tiene una corpulencia letal, un físico imponente y, sobre todo, una facilidad espantosa a la hora de adivinar la trayectoria del balón cuando viene caído del cielo. Su capacidad de remate se ha destapado este año y, por ahora, suma 13 goles en la Bundesliga. Su 1,92 es una auténtica roca balcánica pues, además, es rápido y domina con bastante fluidez los balones a espaldas de la portería. Una salida para su equipo y un valor al alza que ya tiene a los grandes del continente tras de sí. Su trampolín fue el Teplice, que lo encontró desahuciado en el modestísimo Ustí nad Laben (2º División checa) y tras una año goleador en Chequia, 4 millones de euros le llevaron a la ciudad del motor.

Su acompañante guarda similares condiciones y aptitudes pero una diferencia, la experiencia de años trabajando para disfrutar un momento como el actual. Grafite, al que conocí hace unos años en Sao Paulo tras una polémica de tintes racistas con el argentino Desábato, cumple en una semana los 30 años pero vive el mejor momento personal de su amplia carrera. Y digo amplia porque ha militado en varios equipos de su Brasil natal e incluso probó el exotismo del Anyang LG Cheetahs coreano. Tras tres años con luces y sombras en el citado equipo paulista, el título de la Libertadores 2005 le dio el empujón definitivo a Europa para recalar meses después en el Le Mans. Un equipo con modesta economía que se basa en apostar por jóvenes y buscar su explosión para vender y mantenerse en la Ligue 1. En Francia, en poco más de una campaña, sumó 17 tantos y dejó buenas sensaciones por su poderío en el área, lo que llamó la atención del Wolfsburgo como apoyo a su delantera aunque, desde luego, pocos pensaban que aquél gigante de 1,89 tuviera ante sí el elixir del gol. Y es que suma nada menos que 17 goles en la actual campaña liguera.

La pareja letal de Magath marca la pauta en el estilo del equipo, directo, muy vertical y con trabajo en lugar de creatividad en la medular. Aglutinar balones en el área cundo actúa de local y esperar las contras y jugadas a balón parado como visitante, son sus bazas, ésas que han dejado en un segundo plano a la ‘perla’ local Dejagah. Los dos ‘tanques’ junto a la buena campaña de Hasebe, Gentner, Misimovic, Schafer o el estupendo portero Benaglio, alzan al impronunciable Wolfsburgo a la pelea por una Bundesliga preciosa como nunca pero saludablemente goleadora como siempre.

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