Histórico
29 marzo 2009Francisco Ortí

El largo camino al éxito

pique-espana

Faltan pocos minutos para que arranque el partido y Alex Ferguson aprovecha para repasar junto a su cuerpo técnico los últimos detalles tácticos. En el vestuario del Manchester United reina un silencio absoluto que únicamente se quiebra con la arenga de Roy Keane. Las palabras del capitán irlandés son interrumpidas por la vibración de un teléfono móvil. Pecado mortal en las tradicionales entrañas de Old Trafford. La mirada inquisidora de Keane traza una panorámica en busca de un culpable, al que le delata un nervioso y seco trago de saliva. El dueño del móvil es un chaval alto, de no más de 17 años, al que el miedo tan sólo le permite construir dos sílabas: “Sorry“.

El protagonista de esta anécdota es Gerard Piqué. El mismo que ayer sábado anotó el decisivo gol de la victoria de España ante Turquía y que selló medio pasaporte de la Roja para el Mundial de Sudáfrica del 2010. “No se puede pedir más”, comentó el defensa tras el encuentro. Era el primer partido oficial de Piqué con España -el segundo si tenemos en cuenta el amistoso ante Inglaterra- y lo saborea con especial regocijo puesto que para llegar hasta donde lo ha hecho eligió un camino arriesgado que muchas veces dudó de que fuera el acertado.

Con apenas 17 años, Piqué decidió abandonar la cantera del Barcelona para aceptar la llamada del Manchester United y emigrar a Inglaterra en busca de labrarse un futuro como futbolista. “Mucha gente opina que me marché por dinero y se equivoca. A los 17 años, buscas tener una buena carrera deportiva. Si me hubiera quedado todavía estaría peleando por un puesto en el filial, en Tercera División”, razón no le falta a quien tres años después de marcharse puede presumir de contar con una Premier League y una Copa de Europa en su palmarés.

Sus inicios en Manchester no fueron sencillos. Estaba solo en un país que no conocía, con un idioma que no dominaba y viviendo con una familia que no era la suya. Y para colmo, coliflor para comer. “Se puede decir que en ese momento me miraba al espejo y me decía ¿qué has hecho, Gerard?”, reconoce, aunque pronto todo cambió a mejor. Su inglés mejoró, se acostumbró a un cielo siempre añil, confraternizó con sus cosmopolitas compañeros, y la comida que le enviaba su madre desde España hizo el resto. Incluso debutó con el primer equipo, un partido de la tercera ronda de la Carling Cup ante el Crewe.

Durante la siguiente temporada, en el 2005, Piqué alternó partidos con el primer equipo y con el equipo reserva, que volvió a proclamarse campeón de su liga. Tras disputar varios encuentros a las órdenes de Alex Ferguson, incluso de Champions League, el técnico escocés consideró que había llegado la hora de que Piqué demostrará que podía ser un jugador válido para el Manchester United y le cedió al Zaragoza para que ganara experiencia. Su regreso a España fue todo un éxito. El catalán fue uno de los defensas mejor valorados esa temporada y regresó a Old Trafford por la puerta grande.

“Será el defensa titular del Manchester United en el futuro”, llegó a asegurar Ferguson sobre Piqué, en quien tenía máxima confianza después de su paso por el Zaragoza. El catalán se convirtió en jugador del primer equipo a todos los efectos. “Antes de irme al Zaragoza me prohibían ciertos privilegios, como que me limpiaran las botas. Pero me he ganado su respeto porque ahora compito y me crezco al hacerlo”, reconoce Piqué, a quien la pulcritud de sus botas le valió para anotar esa temporada sus primeros goles con la casaca mancuniana.

Después de levantar la Copa de Europa en la final ante el Chelsea celebrada en Moscú llegó la llamada de su Barcelona. Josep Guardiola contaba con él para su nuevo proyecto y Piqué no se lo pensó dos veces. Había llegado la hora de deshacer el camino y regresar a casa. Cinco millones de euros devolvieron al canterano al Camp Nou y su buen trabajo en la zaga azulgrana le llevó a la Selección Española en tiempo récord junto a su compañero Sergio Busquets. Aunque todavía tiene mucho por demostrar, el catalán se postula como uno de los defensas con mayor futuro del panorama nacional. Cinco años después de que hiciera las maletas rumbo a Manchester Piqué puede sonreír al descubrir que tomó la decisión correcta. Esta vez, cuando se mire en el espejo verá a alguien valiente que eligió el largo camino al éxito. Y que tiene las botas limpias.

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