Histórico
24 febrero 2009Francisco Ortí

Vivo pero mortal

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En la antigua Troya, Aquiles era considerado como un héroe invencible. Era alto, fuerte, rápido y hermoso. Un ser imponente que contaba sus batallas por victorias. Sin embargo, sí tenía un punto débil, su talón, que fue la única parte de su cuerpo que no se sumergió en el río Estigia, y eso fue lo que le costó la vida. Como Homero en la Ilíada, Pep Guardiola diseñó su particular ser invencible, pero se le ha detectado un talón de Aquiles por el que el héroe azulgrana comienza a desangrarse.

El Barcelona comenzó a la temporada arrollando a quien se le pusiera por delante. Como las sirenas hipnotizaba a los rivales con un precioso canto y los masacraba a base de goles. Sin embargo, las dudas comienzan a asaltar el entorno por culpa de los errores de Víctor Valdés en los últimos encuentros. Los culés lograron rascar un empate a uno ante el Olympique de Lyon, pero el portero ha desvelado que el Barcelona es mortal.

En Gerland, los azulgrana arrancaron afinados y con ganas de olvidar la derrota en el derbi barcelonés a costa de un timorato Olympique de Lyon. Sin embargo, una falta lateral botada por Juninho Pernambucano a los siete minutos de partido cambió el guión establecido. Valdés intuyó que el brasileño centraría y se adelantó, pero era una decisión errónea y el balón entró por la misma escuadra, dejando en evidencia al portero.

El Barcelona había sido sorprendido por los acontecimientos y no se lo tomó bien. Decidió agarrarse al corazón para darle la vuelta al marcador, como hizo ante el Espanyol, pese a que es un equipo armado con argumentos más fiables que la fe. Atacando al ritmo que marcan sus latidos y confiando en las individuales el Barça es menos peligroso, menos Barça, pero rozó el gol en un alarde de velocidad de ejecución de Eto´o, que estrelló un balón contra la madera. Al igual que hizo Benzema en un disparo desde la frontal del área.

Guardiola aprovechó el descanso para calmar a sus jugadores. Para hacerles que se dieran cuenta que cada uno son excelentes músicos, pero si todos no siguen la misma partitura la sinfonía suena desafinada y reina el caos. Debían jugar en equipo para remontar a los combativos galos. Así lo hicieron y desde el principio de la segunda mitad fue evidente que el Barcelona había debajo de escuchar a su corazón para pensar con la cabeza.

Así, los azulgrana asediaron la portería de Lloris, que sorprendió con paradas de gran mérito y extraordinarios reflejos. La insistencia encontró premio a los 69 minutos cuando Henry cazó en el segundo palo un corner peinado por Rafa Márquez. Pese al empate, el Barcelona mantuvo los niveles de adrenalina altos en busca de una victoria y defendió con el balón en su poder.

La intensidad del encuentro fundió las pilas de Juninho, que tuvo que ser sustituido, y exilió a Karim Benzema en un lado de Gerland en el que no se jugada. Sin Juninho ni Ederson, el Lyon se desdibujó y su único sustento para coger aire eran los balones largos con la esperanza de enlazar un contragolpe que nunca se produjo.

En los minutos finales, el Barcelona soltó el acelerador, dando por bueno el empate a uno, que otorga a los azulgrana una ligera ventaja para afrontar la vuelta en el Camp Nou. El camino hasta la final de la Copa de Europa no será tan sencillo para el Barcelona como se esperaba.

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