Histórico
5 febrero 2009Francisco Ortí

Victoria napoleónica

acosta-sevillaNapoleón Bonaparte basó sus éxitos militares en una frase. “La victoria pertenece al más perseverante”, presumía el general francés después de cada batalla ganada, siempre con la mano derecha guardada en el interior de su pechera. Su compatriota Squillaci hizo bueno el lema ante el Valencia, y esta noche, el Sevilla volvió a recurrir a la cita como inspiración en busca de una victoria bajo la fuerte lluvia caída sobre el Ramón Sánchez Pizjuan.

El ejecutor en esta ocasión fue un argentino, Lautaro Acosta. El delantero anotó a los 91 minutos el gol del triunfo sevillista (2-1) ante el Athletic de Bilbao en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. Tras un mar de rechaces el balón le llovió milagrosamente a Acosta, quien no tuvo más que empujar el balón a la red para lograr una ligera ventaja en la carrera hacia la final copera.

Sevilla y Athletic de Bilbao se dieron cita en el Pizjuan con la intención de reverdecer viejos laureles. Especialmente en el caso de los vascos puesto que no ganan una Copa del Rey desde hace 25 años. Más fresco lo tiene en el recuerdo el Sevilla, quien levantó la Copa hace dos temporadas. El caracter de ambos equipos prometía un encuentro cargado de tensión y no pudo apagarlo ni la fuerte lluvia caída durante toda la tarde sobre Sevilla.

Pese a la amenaza de suspensión el encuentro pudo arrancar, aunque con un cuarto de hora de retraso. El Sevilla tardó un poco más en presentarse porque los primeros minutos se convirtieron un monólogo bilbaíno. El Athletic se movió como pez en el agua y se adaptó mejor al terreno de juego. Su estilo de juego no le obligaba a cambiar de planes por el estado de césped y buscó con insistencia los centímetros de Fernando Llorente. El ariete atraviesa un gran momento de forma y volvió a dejarlo patente con un nuevo tanto, aunque esta vez contó con la colaboración de Palop. La mala salida del portero en un saque de esquina facilitó el camino del gol.

En el descanso los operarios del Pizjuan se apresuraron por intentar mejorar el estado del terreno de juego, circunstancia del terreno de juego. Sobre el barro la habilidad de Navas se atascaba, pero con un suelo más estable el sevillano pudo destapar el tarro de las esencias para levantar a su equipo desde la banda derecha. La creatividad de Navas, y la posterior entrada de Capel, dieron alas al Sevilla para volar hacia la remontada.

Sin embargo, los goles no llegaron de la mano de los estilistas, si no de los creyentes, de los que no pierden la fe y pelean hasta el final. Duscher cazó un balón suelto en el área tras un saque de esquina y lo mandó con violencia al fondo de la red. Tras el tanto el Sevilla incrementó los niveles de adrenalina y asedió el área de Iraizoz, quien estuvo enorme durante los noventa minutos, manteniendo con vida a su equipo.

El portero del Athletic paró todo lo que pasó por su área. Incluso consiguió salvar el rechace de un penalti que antes Kanouté había mandado al palo. Pese a todo, acabó encajando en el tiempo añadido el gol obra de Acosta, que obliga al Athletic a remontar en el partido de vuelta. San Mamés se prepara para la heroica. Tiene una cita con la historia.

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