Histórico
9 febrero 2009Francisco Ortí

La inesperada heroicidad del piloto

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Nadie conocía su nombre y tampoco le interesaba que alguien lo hiciera. Chesley Sullenberger disfrutaba de la libertad que proporciona el anonimato hasta que decidió protagonizar un hecho heroico. Una bandada de pájaros atacó el avión que pilotaba e inutilizó los motores, obligando a Sully a improvisar una pericia en el aire para amerizar sobre el río Hudson y salvar la vida del centenar de pasajeros que transportaba. Chesley Sullenberger ahora es conocido como el héroe del Huson y es un ídolo en Estados Unidos.

El Málaga también atravesó una situación límite -futbolísticamente hablando- el pasado domingo. Al final de la primera mitad, los malacitanos perdían por 0-2 en La Rosaleda ante el Almería tras los goles de Kalu Uche y Álvaro Negredo. Durante el descanso, Antonio Tapia trazó una panorámica en el vestuario buscando algún valiente que pudiera darle la vuelta a la delicada situación. Su mirada se encontró con la de un piloto. Era Salva Ballesta.

De pasado glorioso y presente intrascendente, Salva ha sido castigado durante el 2008 con continuas lesiones. No pudo tener un papel protagonista en el ascenso de la pasada temporada y este año únicamente había podido jugar quince minutos. Además, en ese cuarto de oro no sólo no marcó gol, sino que fue expulsado. Esos antecedentes no invitaban a dar un paso adelante cuando Tapia reclamó valientes, pero, aún así, Salva no lo dudó. Hacían falta goles y se sentía capaz de poder marcarlos.

Así, La Rosaleda recibió la segunda mitad con la sorprendente presencia de Salva, dispuesto a darle la vuelta al marcador. El aviador se rodeó de una gran tripulación para protagonizar su heroicidad. Luque se encargó de la maniobra de despegue, mientras que Duda controló todo con criterio desde la sala de mandos. El paso de los minutos incrementó el nerviosismo en la grada y añadió dificultad a la maniobra de rescate, pero Salva es un experto en el arte de nunca rendirse.

Recogió un balón sucio en el área a los 63 minutos y lo mandó a la red sin dudarlo. Su celebración mostró todo lo que había sufrido en los últimos meses ocultado por la oscura sombra de las lesiones. Sin tiempo para recrearse demasiado, Salva olvidó su gol para centrarse en la búsqueda de otro. Y lo encontró faltando quince minutos para el final, alcanzo un balón largo y depositándolo en el interior de la portería con un disparo cruzado. Los dos tantos de Salva dieron la victoria al Málaga, que mira de cerca los puestos de Champions.

Salva no ha salvado la vida de un centenar de personas al mando de un avión. No es un héroe en Estados Unidos, ni ha recibido medallas al mérito a manos de Barack Obama. Ni siquiera es uno de los futbolistas más conocidos a nivel mundial. Sin embargo, ha demostrado que siempre se podrá contar con él, sea cual sea la situación. El piloto ha vuelto y quiere volar alto antes de aterrizar su carrera.

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