Histórico
19 febrero 2009José Mendoza

Kresic pierde prestigio

kresic1La destitución de un entrenador suele ir precedida de un cúmulo de rumores. Afición y prensa unen sus fuerzas durante varias semanas en las que el club en cuestión se resiste hasta que la situación es insostenible. Pero el último despido en Primera División no responde a este patrón.

El Numancia de Sergio Kresic, el equipo con menor presupuesto de la Liga y condenado a luchar por la permanencia eternamente, había vivido tranquilo en mitad de tabla. Ni siquiera una racha de cinco derrotas consecutivas parecía poner en entredicho al entrenador.

Una racha que, además, se había producido ante los grandes de la Liga. Exceptuando la última derrota en Los Pajaritos ante el Mallorca, los demás resultados se podrían calificar de normales. El equipo está ahora en zona de descenso por primera vez en la temporada y a sólo un punto. No era, ni mucho menos, una situación irreversible.

La destitución no sólo resultó sorprendente para la afición y la prensa, sino también para el propio técnico, que aseguraba no haber advertido en ningún momento que su puesto estuviera en duda. Y es que, con este despido, Sergio Kresic, de 62 años, pierde una buena oportunidad de redimirse de sus recientes malas experiencias.

El croata cierra así una década en la que no ha parado de perder el prestigio que ganó en España en los 90. Por entonces, el croata convertía en oro todo lo que tocaba, convirtiéndose  en todo un experto en ascensos.

Como futbolista, el croata pasó la mayor parte de su carrera en el Hajduk Split en los 60, por lo que no es de extrañar que su primera experiencia en el banquillo fuera en el club de la capital croata previo paso por las categorías inferiores. Allí formó a algunos de los jugadores que acabarían dando al país balcánico los mejores años de su historia. Estrellas como Boban, Jarni, Slaven Bilic, Boksic o Asanovic pasaron por sus manos.

El técnico arribó a España de la mano del Burgos, club que también conoció como jugador durante tres campañas. De ahí nació su romántica relación con nuestro fútbol. Desde su estreno allá por la 87/88 y hasta la 01/02 siempre iniciaría una temporada a los mandos de un equipo español. En su estreno salvaría al club burgalés, que acababa de ascender a Segunda División. Al año siguiente fue cesado a mitad de temporada, pero el equipo acabó logrando otra vez la permanencia.

El Marbella le dio la oportunidad de redimirse en Segunda B. Cogió el equipo a mitad de temporada y en la zona de descenso, casi deshauciado, y estuvo a punto de salvarle. Un penalti marrado en el último partido evitó la gesta.

La directiva le renovó en Tercera y el croata le devolvería la confianza dándole los mejores años de su historia. Kresic disfrutó de dos ascensos consecutivos batiendo todos los registros y colocó al equipo en Segunda A en sólo dos temporadas. El técnico croata contaba en sus filas con jóvenes jugadores de la talla de Pacheta -su ya ex director deportivo en el Numancia-, Leal, Olías o Momparlet.

En su primera temporada en Segunda, el Marbella llegó a plantarse en zona de ascenso a Primera. Pero una racha negativa situó al equipo en mitad de tabla por lo que el inconformista Jesús Gil, que acababa de llegar a la presidencia, destituyó al croata. A pesar de que le cortaron de raíz un proyecto de futuro, Sergio Kresic se había ganado la admiración de todo el fútbol español.

El entrenador iniciaría así una serie de éxitos en cadena. En la 93/94 ascendería con el Betis y se marchó rumbo al CP Mérida, donde permaneció tres campañas. Kresic repetiría ascenso a Primera -el primero en la historia del club-, descendería al año siguiente y volvería a subir posteriormente. Toda una montaña rusa.

El croata se ganaba así el premio de entrenar en Europa de la mano del Valladolid. No tendría mucho éxito, al caer eliminado en segunda ronda, pero mantuvo al equipo en mitad de tabla en las dos campañas que estuvo en Pucela.

Cogió las riendas de Las Palmas en el 99 y devolvió a los canarios a la élite del fútbol español después de quince años. Seguidamente, lo mantuvo  con extrema comodidad. Kresic iniciaría el 2001 sin un puesto en un banquillo por primera vez en  catorce años, pero se marcharía a mitad de temporada al Mallorca. En el conjunto balear fue cesado, en extrañas circunstancias, a falta de dos jornadas, pero se acabarían salvando.

En el club bermellón iniciaría su travesía por el desierto. Ya en la 2003/04 no lograría ascender al Recreativo, luego retomó el banquillo del Valladolid, que acabaría bajando a Segunda y del Murcia, a mitad de temporada. Al conjunto pimentonero le salvó del descenso a Segunda B.

El año 2007 lo abriría Kresic en el banquillo del Hajduk Split, pero lo abandonaría a los pocos meses alegando motivos personales. Y el desenlace de esta campaña ya lo conocemos todos. Pero un hombre tan noble y futbolero como Sergio Kresic seguro que no se rendirá pese a sus últimos fracasos. Con 62 años, aún le quedan muchos ascensos por delante.

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