Histórico
1 febrero 2009Francisco Ortí

Homenaje a Raúl

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El partido entre el Numancia y el Real Madrid se convirtió en un homenaje al trabajo, a la eficiencia, al orden y al sacrificio. En definitiva, en un homenaje a Rául, quien, para contribuir a la causa, anotó su gol 307 con la camiseta del Real Madrid e iguala al legendario Alfredo Di Stefano como máximo goleador histórico de la casa blanca.

Desde la llegada de Juande Ramos al banquillo madridista, el Real Madrid ha mutado progresivamente hasta transformarse en un equipo construido a imagen y semejanza del 7 blanco. Sus partidos no se guardarán en las videotecas, sus goles no están entre los más vistos del Youtube y ni siquiera hace esfuerzos por conseguir que el espectador se entretenga mínimamente. Atrás quedaro el Madrid de la casta de Schuster y los finales épicos. Los encuentros del Madrid son ahora poco estéticos, como Raúl, pero efectivos, como Raúl, y se cierran con victorias. Tres puntos más en el casillero blanco y un muesca más en el revolver del capitán madridistas.

El Real Madrid se plantó en Soria como un equipo empequeñecido en su capacidad para mandar en el partido, pero señor por su trabajo defensivo y mantener la paciencia ante un Numancia revoltoso. Con nula capacidad creativa, los blancos se mantuvieron a la expectativa de que Arjen Robben inventara algo. El holandés es el único que aporta algo diferente en una realidad gris. Se le acusa de individualista, y es cierto, pero también que cuando intenta combinar con los demás la jugada muere irremediablemente.

Con todas las miradas enfocando al tulipán de cristal, apareció sin hacer ruido el homenajeado Raúl. Se coló en el área para recoger la basura y de paso adelantar al Real Madrid en el marcador. “Otra vez de rebote”, pensarán algunos. “Lo mismo de siempre”, dirán otros. Pues sí, otra vez de rebote, como siempre, pero cuando eso sucede 307 veces habrá que concederle algo de mérito al autor de la gesta.

En la celebración Raúl se apuntó a la tónica del encuentro y se auto-homenajeó. Dio la espalda a la grada y señaló su nombre, para dejar bien claro que el goleador había sido Raúl, el dorsal número 7. Es su celebración habitual desde que comenzó a ser criticado más duramente -si es que alguna vez se le criticó de otra manera-, pero esta vez tenía un significado especial.

Robben, celoso, puesto que ya tiene bastante con pelear con Messi para que ahora Raúl venga a robarle la atención, se inventó un jugadón para anotar un golazo y sentenciar la victoria a favor de los madridistas. Quien más celebró el segundo tanto fue Sergio Ramos, quien vivió una auténtica angustia cubriendo a Barkero, quien estuvo a punto de forzar la expulsión del internacional español.

A la postre, tres puntos más para el Real Madrid (0-2), que abre brecha respecto al tercer clasificado, aunque todavía tiene que fruncir el ceño para divisar allá a lo lejos al Barcelona. El Real Madrid suma y sigue, como Raúl.

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