Histórico
25 febrero 2009Francisco Ortí

El Villarreal se obliga a sufrir

ibagaza

Pese al buen fútbol de ataque del Villarreal, empobrecido en el último mes, los partidos de Champions League en El Madrigal suelen seguir el mismo guión -salvo la locura que poseyó al partido ante el Aalborg- y acostumbran a ser muy cerrados, de pocas ocasiones y excesivo centrocampismo. El encuentro ante el Panathinaikos no fue una excepción. Los griegos colaboraron sobremanera a ello con una actitud muy conservadora en busca del empate sin goles, pero se encontraron con un valioso empate a uno.

El Panathinaikos presentó un cerrojazo sin complejos, por momentos hasta con seis defensas, y cedió por completo la posesión al Villarreal. Los amarillos arrancaron con ganas y con un activo Ariel Ibagaza, pero los griegos frenaron el ímpetu a base de patadas y juego duro. Poco a poco el Villarreal se fue desdibujando y, aunque monopolizó el balón, no terminaba de encontrar la continuidad en su juego para desgastar el candado heleno.

La inteligencia de Joseba Llorente y el buen trabajo entre líneas de Ibagaza y Cazorla facilitó varias ocasiones claras para Rossi, pero el delantero italiano no estuvo inspirado y falló más de lo habitual. El Panathinaikos, por su parte, legó todas sus esperanzas a trazar algún contragolpe a través del coraje de Karagounis y el saber estar de Mantzios, que sorprendió con sus buenas maneras para actuar como delantero en solitario. Los griegos pudieron incluso adelantarse si Konrad Plautz hubiera visto gol en un balón que Diego López paró sobre la línea, generando muchas dudas y protestas entre los visitantes.

La segunda mitad comenzó con un Villarreal volcado, pero el Panathinaikos volvió a enfriar el ritmo del partido con constantes interrupciones. Los amarillos se deshilacharon y los griegos lo aprovecharon para dejarse ver con mayor asiduidad por las inmediaciones del área local. En una de esas expediciones Karagounis soltó un derechazo desde 20 metros que se coló por la misma escuadra, haciendo estéril la estirada de Diego López, quien llegó a tocar el balón. Este tanto dejó muy tocados a los jugadores del Villarreal, que tardaron en reaccionar.

Sin embargo, una infantil acción de Wawzyniak, que derribó a Pires en el área de manera descarada y sin ninguna opción de alcanzar el balón, permitió a los amarillos lograr el empate a través de un penalti transformado por Rossi. A partir de este momento, el Villarreal buscó sin contemplaciones el marco rival, consciente de que el empate con goles continuaba siendo un mal resultado para sus intereses, y atacó con constancia la portería de Galinovic.

Pese a la insistencia, el Villarreal no encontró el camino del gol y el empate a uno se perpetuó hasta el final del encuentro. El resultado obligará a los de Pellegrini a sufrir en el infierno griego y a marcar al menos un gol para estar en cuartos de final.

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