Histórico
2 febrero 2009Francisco Ortí

El don de la persistencia

david-villa-valenciaSi nombro a Ben Graham pocos sabrán de quien estoy hablando. Yo mismo no lo sabía hasta la pasada madrugada. Sin embargo, ha sido capaz de hacer historia para un país como Australia. Y es que el punter de los Arizona Cardinals se convirtió anoche en el primer australiano que disputa una Super Bowl. El dato sería irrelevante para los incultos del fútbol americano -entre los que me incluyo- de no ser porque Graham es un ejemplo de persistencia.

El jugador australiano comenzó la temporada en los New York Jets, pero el 16 de septiembre le despidieron. Seis días después le volvieron a contratar, para volver a despedirle el 29 de septiembre. Esto no desanimó a Graham, que a finales de octubre firmó por los New Orleans Saints. Allí no acabó el mes. Jugó un partido y después fue despedido. Aún así no se rindió y en diciembre fichó por los Arizona Cardinals, donde premiaron su persistencia y éste les ayudó para alcanzar la Super Bowl.

Quien sabe perfectamente lo que es la persistencia, lo que significa pelear hasta el final y predica con el ejemplo es el valencianista David Villa. El delantero asturiano nunca da un balón por perdido, nunca pide que corran por él para poder lucirse en ataque, nunca se escaquea de correr aunque sea para evitar un saque de banda en contra, … En definitiva, Villa nunca se rinde, sea cual sea la circunstancia.

Ante el Almería el máximo goleador de la Eurocopa -cuanto me gusta decir esto- volvió a dar una clase magistral de persistencia para anotar el tercer gol del Valencia. Después de pelear durante una hora, con el rival apretando más de lo esperado, Villa realizó un sprint desde el centro del campo para acompañar un contragolpe. Recibió el pase de Silva y se quedó solo ante Diego Alves, pero falló la ocasión.

Todo Mestalla se llevó las manos a la cabeza. La ocasión perdida había sido muy grande y era normal lamentarse. Sin embargo, Villa no se concedió ese lujo. No se desconcentró. Siguió el balón con la mirada y tres segundos después vio una nueva oportunidad donde nadie lo hubiera hecho. El esférico danzaba sin rumbo en la frontal y el asturiano lo atacó con confianza para instalarlo en la red con un violento zurdazo, con su pierna “mala”. Para Villa lamentarse es una perdida de tiempo en su carrera hacia la victoria.

El gol sólo es un ejemplo más de lo que representa David Villa dentro del Valencia. Es la bandera del equipo y el líder del vestuario, y se lo gana a pulso. Desde antes del comienzo del partido cuida cada detalle, como evidencia el hecho de que saluda a todos y cada uno de los niños que se hacen la foto con el equipo, mientras otros de sus compañeros miran hacia otro lado. Durante el juego su compromiso no desciende y pese a que estaba bajo de forma después de perderse los últimos partidos no escatimó esfuerzos y peleó hasta el final. En los instantes finales del encuentro a Villa se le veía exhausto, peleando por encontrar aire, y aún así esprintó en última acción para recoger un pelotazo y asegurar la victoria para los ché.

Por cierto, aunque todo el mundo lo pase por alto, David Villa ya es segundo en la lista de goleadores con 17 tantos, a dos del barcelonista Samuel Eto´o. Tendrá que seguir insistiendo.

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