Histórico
11 febrero 2009Jose David López

Capello’s England

capelloRecibir a la selección inglesa debe ser para todo país un orgullo mayúsculo, un día histórico para el fútbol nacional y un duelo de aquellos que siempre dejan detalles para el recuerdo. El más lejano de todos ellos data de 1950, cuando España se impuso en Río de Janeiro para ‘colarse’ en las semifinales del Mundial con un gol de Zarra ante unas 100.000 personas que abarrotaban Maracaná. Fue el primero de una lista que en los últimos años se ha hinchado de golazos como aquél Iniestazo o de polémicas como los actos racistas en el Santiago Bernabeu. También sufrimos, que todo hay que decirlo, en la Eurocopa de 1996 cuando nos sacaron del torneo en la tanda de penaltis.

Pero ahora las tornas son muy diferentes. España es la actual campeona de Europa con un estilo eficaz y atractivo para cualquier filosofía, brillante como conjunto y con individualidades que gozan ya del respeto que tanto tiempo tardaron en gestar. Inglaterra, por el contrario, ha visto como su progresión se estancada alarmantemente en los últimos tiempos, encontrando la pesadilla en la pasada Eurocopa, donde ni tan siquiera llegaron a la fase final mientras la ‘Roja’ se coronaba hasta el primer puesto del Ranking FIFA.

La desastrosa concepción futbolística que promulgó Eriksson lastró en exceso a su sucesor, un McLaren incapaz de sacar jugo a una generación de futbolistas sobradamente preparados para grandes batallas y partidos clave. Siempre quedó la sensación de que aquellas estrellas (pese a todo muy sobrevaloradas a nivel mundial), estaban dejando escapar sus años gloriosos por culpa de un técnico sin estilo definido ni adaptado a las cualidades de sus hombres. Para recuperar el camino perdido a base de honra y devolver la tranquilidad con resultados inmediatos, la Federación Inglesa volvió a confiar en un técnico extranjero, aunque esta vez fue a por el más avezado de todos: Fabio Capello.

El ex madridista no dudó en ponerse el mono de trabajo y desde su llegada ha cumplido lo pactado porque, como era de esperar, los resultados son tremendamente superiores a los de sus antecesores. Aún no conoce la derrota y ha sido capaz de vengarse de Croacia (su verdugo en la fase de clasificación a la pasada Eurocopa) tras vencerle en suelo balcánico con mucha holgura. No es que de repente las estrellas hayan aparecido y tampoco se trata de una reacción que conlleve una notable mejora de la imagen puesto que el estilo sigue siendo rocoso y directo en ataque con muchas precauciones en la línea de zagueros (lo mejor del equipo), sino que la mano del técnico sella su compromiso en la moral de jugadores abatidos hace poco más de un año.

Así pues, sacrificio, coraje, honra y mucho físico son las recetas de la nueva Inglaterra de Capello, que se basa en la columna vertebral de antaño formada por Ferdinand, Terry, Gerrrard, Lampard y Rooney, ayudados por una serie de jugadores de nivel inferior cuya competitividad, en la mayoría de los casos, aún está por ver. Una nueva Inglaterra. Carrick, Barry o Cole no tienen nada que demostrar pero sí algunos como Young, Carlton Cole o Agbonlahor, que tienen la responsabilidad de afianzarse de cara a los pross del futuro.

La portería sigue estando en tela de juicio pues el dubitativo James aún no se decide al retiro (y viendo la excasez de metas ingleses resulta casi una buena noticia) mientras Green apenas se estrena a nivel internacional. Kirkland (otro portero con peros) suele ser el suplente, lo que reafirma las alarmas futuristas para el puesto maldito que arrastran los pross. Defensivamente el equipo es muy fuerte pues es difícil superar la experiencia y saber estar de Cole, Terry y Ferdinand, a los que se les unirá posiblemente Johnson. Barry y Lampard llevarán la manija en mediocampo, lo que asegura mucho trabajo y llegada al área pero, a su vez, obliga al equipo a ser demasiado impulsivo y directo pues no existe un canalizador puro. Young y Beckham estarán en las bandas. Ambos tienen una pegada tremenda y una fina estética de golpeo que les hace ser parecidos más allá de la diferencia de edad y de proyección. Arriba, sin Rooney ni Defoe, el nivel baja. Las opciones corpulentas y de fútbol directo darán la titularidad a Crouch, Heskey o Carlton Cole mientras la velocidad de Agbonlahor (la estrella del futuro a mi juicio) sería clave.

La lista de Fabio denota una reforma general en su plantilla, más palpable por la ausencia de algunos jugadores fijos. La aparición masiva de jugadores del Aston Villa, la confianza en veteranos que parecen perpetuarse ante la ausencia de alternativas o la falta de jóvenes desde las categorías inferiores, dejan a Inglaterra en un peligroso e inquietante proceso que tendrá su punto álgido en Sudáfrica 2010. España es un test serio, un test para evaluar su verdadero nivel.

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