Histórico
24 enero 2009Francisco Ortí

Una piedra en el camino

bellvis-messiDavid venció a Goliat, los elefantes temen a los ratones (esto nunca lo he tenido muy claro) y la Kriptonita deja a Superman sin superpoderes. Historia, naturaleza, ficción y las salas de prensa de un estadio de fútbol reiteran que “no hay rival pequeño”. Ese es el discurso al que ha recurrido Josep Guardiola para motivar al equipo más forma de Europa de cara a su encuentro ante el humilde Numancia.

El Barcelona parece intocable e imperturbable. Golea, deleita y divierte independientemente del rival que tenga enfrente. Sin embargo, Guardiola no está tranquilo. Sabe que el gran momento de su equipo es el principal enemigo puesto que podría provocar un exceso de autoestima. Algo que él mismo ha pagado caro en anteriores ocasiones.

El Numancia, recién ascendido, hizo ver los pajaritos al Barcelona en la primera jornada de Liga y se llevó los tres puntos. Se podría considerar como un accidente. “Eso pasa una vez de cada cien”, pensarán algunos no sin razón, pero, como dice el refranero popular, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El conjunto azulgrana, con Guardiola como jugador, ya sufrió un tropezón similar hace algunos años.

En la temporada 96/97 el Barcelona construyó un equipo capaz de luchar por lograr el ansiado triplete. En sus filas contaba con un futbolista de otro planeta, un tal Ronaldo, que estaba acompañado por una constelación de estrellas. En el centro del campo, como director de afinada sinfonía, gobernaba el considerado por muchos como el mejor en su puesto: Josep Guardiola.

Los culés protagonizaron un inicio arrollador. Ronaldo destrozaba a los rivales, dejando goles para el recuerdo, y se encadenaban goleadas -el Logroñes encajó un doloroso 8-0-. Pese a la derrota ante el Real Madrid el proyecto avanzaba por buen camino y se quemaban etapas tanto en la Liga como en la Copa del Rey y en la Recopa. En el tramo final de la primera vuelta, el Hércules, que pese a su nombre no era nada temible, visitaba el Camp Nou. Los alicantinos vivían en la zona baja de la tabla y el Barcelona saltó al césped como si ya tuviera los deberes hechos, pero acabó siendo derrotado (2-3), y -si me lo permiten- bailado. A la conclusión del encuentro se vivió una de las mayores pañoladas que se recuerdan en el Camp Nou.

El 6 de junio de 1997 el Barcelona visitó el Rico Pérez. Los culés volvían a verse con el Hércules y esta vez con ánimo de revancha. La victoria era necesaria. Faltando tres partidos para el final de temporada los azulgrana estaban enzarzados en una dura batalla con el Real Madrid por lograr el título de Liga. El resultado volvió a caer a favor del Hércules (2-1) y fue clave para que el Barcelona no consiguiera la Liga esa temporada.

De hecho, el título de Liga fue el único que no levantó el Barcelona esa temporada. Supercopa de España, Recopa y Copa del Rey acabaron en las vitrinas del Camp Nou, pero el título de Liga fue a parar a manos del Real Madrid por sólo dos puntos de diferencia. Si el Barcelona hubiera ganado al menos una vez al pequeño Hércules se hubiera proclamado también campeón de Liga.

Así que, Guardiola tiene la lección bien aprendida. Con otro extraterreste como Leo Messi y un equipo que encadena goleadas, el Barcelona da sensación de ganarlo todo, pero debe tener cuidado con las piedras en el camino como el Numancia. Algunas se meten en el zapato y se quedan para siempre.

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