Histórico
28 enero 2009Francisco Ortí

Revolución casera en Murcia

josemiguelcamposEl miedo a la crisis económica que azota al mundo ha provocado que la sociedad potencie su versión más sedentaria. Incluso familias estables en su posición económica prefieren mantenerse en el interior de sus hogares para ahorrar unos euros como salvavidas. Toda precaución es poca ante el temor de que su barco acabe hundiéndose, como el de tantos otros desconocidos cuyas desgracias se airean desde la necrológica sección que forman ahora las páginas de economía de cualquier periódico.

Esta tendencia a la reclusión ahorrativa ha provocado que emerjan con fuerza todo tipo de negocios buscando aprovechar la sinergia: aprende inglés a través de la pantalla de ordenador, conviértete en un virtuoso de la guitarra en sólo diez lecciones, o construye tu propia estación espacial gracias a Bricomanía. El secreto está en saber a donde acudir para poder explotar los recursos que presenta un domicilio que hasta ahora sólo servía para dormir y descansar en momentos contados.

Joan Laporta se sumó a esta corriente y confió en lo que tenía en casa para reflotar la nave azulgrana. Concedió galones a un hombre de club como Josep Guardiola en lugar de buscar un técnico con mejor cartel, desbordante billetera y nutrido palmarés. La apuesta le está funcionando a la perfección como todos saben y el Barcelona marca tendencia con su fútbol preciosista, efectivo y generoso en la producción goleadora.

En Murcia han decidido seguir el ejemplo azulgrana y han confiado en lo que tenían en casa. Juan Guillamón asumió la presidencia murcianista en un momento crítico. Tras 16 jornadas, el equipo era penúltimo, la salvación se veía a siete puntos de distancia y media plantilla estaba intoxicada por culpa de la cena de Navidad. Era necesario tomar decisiones drásticas y a Guillamón no le tembló el pulso. Destituyó a Javier Clemente y subió al primer equipo a José Miguel Campos, quien en ese momento dirigía al equipo filial.

Campos afrontaba el mayor reto de su carrera. Hasta ahora había ocupado los banquillos de los modestos Abarán, Bala Azul -de su Puerto de Mazarrón natal-, Baza y Real Murcia B. Cosechando éxitos con los dos últimos, donde logró el ascenso a Segunda División B. Su estreno en el fútbol de élite no ha podido ser mejor: cinco victorias en cinco partidos. Cogió a un montón de jugadores cabizbajos que temían ante la posibilidad de descender y los convirtió en un equipo que empieza a soñar con el ascenso.

La metaformosis del Real Murcia se explica desde “la coherencia, la disciplina y el orden”, según palabras del propio Campos, quien no duda en restarse mérito para otorgárselo a los jugadores, asumiendo un papel similar al de Vicente del Bosque en su época galáctica. El protagonismo será de los jugadores, pero Campos es quien está coleccionando elogios por conseguir cambiar la dinámica del grupo y reactivar a jugadores como Movilla, apartado por Clemente y de nuevo clave en el centro del campo.

El buen trabajo de Campos, quien toma como modelo a Rafa Benítez, ha provocado que el Real Murcia haya empezado a pensar en prolongar su contrato, que expira a final de temporada. Los entendidos auguran a Campos un gran futuro en los banquillos, pero él habla con la austeridad de quien tiene que pelear por subir cada escalón. “¿Mi sueño? Ganar al Rayo Vallecano el próximo sábado”.

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