Histórico
23 enero 2009José Mendoza

La irregularidad por estilo

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El Espanyol se ha acostumbrado a vivir en las últimas temporadas en una montaña rusa. Ha mezclado años en la cumbre con inesperadas caídas. Un subcampeonato de la UEFA y dos títulos de Copa del Rey, los éxitos más contrastados, se contraponen con dos temporadas en las que ha burlado el descenso en la última jornada y con el alarmante dato de once entrenadores diferentes en nueve campañas. El reciente fichaje de Pochettino -tercer entrenador a estas alturas- hace de éste un buen momento para recordar la singular trayectoria del club blanquiazul en lo que va de siglo.

No pudo empezar mejor. Y es que allá por la campaña 99/00, tras la destitución de Brindisi, Paco Flores reactivó al equipo, que acabó ganando su tercera Copa del Rey. Un joven Tamudo fue el artífice de la victoria en la final ante el Atlético de Madrid por aquel inolvidable gol de pillo al arrebatarle por la espalda el balón a Toni.

Paco Flores continuó dos años más en los que logró mantener al equipo con comodidad pero sin muchos alardes. Sánchez Llibre pensó que debían aspirar a más e incorporó al por aquel entonces entrenador de moda, Juande Ramos, que previamente había colado en la UEFA a Rayo Vallecano y Betis.

Pero el manchego fracasó y se despidió a las cinco jornadas. Ramón Moyá cogió el testigo pero fue Clemente el que acabó logrando la salvación, otra vez de forma cómoda. El de Barakaldo se mantuvo para el inicio de la 03/04, pero tuvo que ceder el puesto a Luis Fernández. El francés logró el objetivo de la permanencia en la última jornada, al superar al Murcia por 2-0.

En la 04/05, Miguel Ángel Lotina fue el elegido y aguantó dos campañas. Logró estrenarse situando al equipo en la quinta posición, la mejor desde la 95/96, cuando fue cuarto. Pero  el actual técnico del Deportivo no pudo desactivar la montaña rusa en la que está inmerso el Espanyol y al año siguiente hizo que completara una de las temporadas más inestables que se recuerdan.

Y es que el club barcelonés ganó su cuarta Copa del Rey al golear al Zaragoza (4-1), pero, en Liga, se salvó en el último minuto de la última jornada gracias al milagroso gol de Coro. Esa temporada llena de contradicciones es el fiel reflejo de la trayectoria espanyolista en los últimos años.

Ya con Paco Herrera -hoy cuestionado- en la dirección deportiva, Ernesto Valverde tomó el mando. El ‘Txingurri’ completó una magnífica temporada pero no pudo darle al club aquella Copa de la UEFA que perdió en la final del año 1988 como jugador. En una final muy recordada en la que el Espanyol tiró de orgullo en la prórroga, los penaltis acabaron dándole el título al Sevilla.

Nos encontramos ya en la 07/08, la temporada pasada, en la que el Espanyol volvió a mezclar lo dulce con lo salado. Tras una primera vuelta prodigiosa en la que se situó cuarto con 36 puntos, cerró la temporada con 48 -sólo 12 en la segunda vuelta- y a 6 del descenso.

Tintín’ Márquez, el que era segundo de Valverde, inició esta temporada, pero duró trece jornadas. Su sustituto, Mané, tan sólo estuvo seis. En estas, el club ha contratado al novato Mauricio Pochettino, más por su capacidad de liderazgo que por su inexistente experiencia para intentar salir del descenso.

Pero lo cierto es que este mal momento no se asemeja a los que ha vivido el club en sus últimos años. Este verano no fue uno cualquiera. Inmerso en una grave crisis económica debido, en gran parte, a la construcción de un estadio propio, el de Cornellá-El Prat, se debilitó en exceso la plantilla con los traspasos de Riera y Zabaleta. Además, jugadores clave como De la Peña o Tamudo están acusando el desgaste lógico de la edad y no cuentan con sustitutos de garantías.

Estos factores hacen que la situación actual que atraviesa el Espanyol no sea circunstancial, no se asemeja a la de los últimos años, por lo que una recuperación similar a las anteriores parece muy lejana. La montaña rusa en la que circula el club ya no ve ninguna cuesta en el horizonte. Tan sólo se atisba un terreno bacheado y lleno de curvas.

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