Histórico
29 enero 2009Ariel Judas

El enganche: ¿Una especie protegida en la liga argentina?

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En pocos países del mundo el dorsal 10 tiene tanto peso y trascendencia como en Argentina. Hasta ahora el fútbol de ese país ha escapado, en líneas generales, de los atropellos y frivolidades que en otras latitudes a veces se cometen con las camisetas que llevan impreso ese preciado número en la espalda.

“La diez” no se le da a cualquiera en Argentina. Esa prenda queda reservada a los encargados de generar juego, de elaborar los movimientos fuera del libreto, de acaparar –a veces de manera egoísta- la atención y la cuota de talento de sus respectivos equipos. “La diez”, en el imaginario de la afición criolla, es casi patrimonio exclusivo del enganche, una posición que –según muchos- está en crisis en ese país.

El fútbol argentino esta en época de pretemporada por estos días. Pocos partidos (de momento, los del Torneo de Verano del que participan los cinco equipos “grandes”), y mucho tiempo libre para especular y opinar. Así como en España la posición sobre la que más se debate en algunos equipos parece ser la del volante central, en Argentina la polémica –casi siempre- se sitúa uno metros más adelante, entre la línea de los centrocampistas y los delanteros.

El debate en el fútbol “albiceleste” seguramente no es casual, luego de que a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI por sus estadios se hayan paseado representantes superlativos de la demarcación del enganche como Ricardo Bochini, Daniel Willington, Enrique Omar Sívori, Mario Kempes, Diego Maradona, o Norberto Alonso. Más recientemente, otros jugadores han destacado en esa posición dentro del fútbol argentino: Pablo Aimar, Ariel Ibagaza, Andrés D’Alessandro, Marcelo Gallardo, Rubén Capria, Ariel Ortega, Federico Insúa, Omar Palma (solo por mencionar algunos ejemplos) han dado prueba de la pervivencia de la estirpe del 10.

Pese a la rigidez táctica de algunos entrenadores, que privilegian en muchas ocasiones la supuesta seguridad del doble pivote a la cuota de talento que puede aportar un enganche, la posición que nos ocupa aún tiene exponentes de altísima calidad en el campeonato de Argentina.

El 10 por excelencia de la liga que se juega en ese país es Juan Román Riquelme. Un futbolista absolutamente determinante y decisivo para Boca Juniors, y uno de los más influyentes en la competición local. ¿Lento? Tal vez. ¿Con una personalidad díscola, capaz de contaminar a todo un vestuario? Muchos lo aseguran. Pero J.R. uno de los pocos futbolistas de clase mundial de toda la liga argentina, que justifican absolutamente los nueve millones de euros que el club “xeneize” ha abonado por él para repatriarlo desde el ostracismo que vivía en el Villarreal tiempo atrás.

En River Plate, quien debería estar ocupando la posición de enganche es Ariel Ortega, pero “el Burrito” está desterrado en la segunda división, tras haberse peleado con el ex entrenador Diego Simeone, y haber encadenado una serie de desarreglos personales durante la primera parte del 2008. Con la marcha de Ortega, quien le sucedió en esa posición fue Diego Buonanotte, que comenzó el pasado año con un gran nivel, pero que pasó bastante desapercibido en la segunda mitad del pasado año. El nuevo entrenador “millonario”, Néstor Gorosito, considera que los jugadores con los que cuenta no le permiten –al menos en este momento- jugar con un 10 clásico.

La plantilla de Independiente cuenta con otro de los grandes enganches del fútbol argentino, Daniel Montenegro. Tras un 2008 bastante magro para “el Rojo”, cuya plantilla se ha devorado a varios entrenadores a lo largo de la pasada temporada, “el Rolfi” debe ser el protagonista máximo del esperado retorno de Independiente al primer plano de la liga argentina. Le sobra el talento y la personalidad para conseguir este objetivo al volante.

Casi en la vereda de enfrente literalmente hablando, en el Racing Club, la posición del 10 está “de luto” luego de que uno de los mejores representantes de esa plaza en el terreno de juego –Maxi Moralez- no fuera retenido por el equipo de Avellaneda (que tenía que abonar unos 600.000 euros para renovar el préstamo con el FC Moscú). La empresa que representa al jugador adquirió la ficha de “Frasquito” al equipo ruso, para luego negociar la venta del jugador a Vélez Sárfield, quien ha adquirido por unos millones de euros el 50% del pase de quien tal vez luzca “la 10” en “el Fortín” a partir del segundo fin de semana de Febrero.

San Lorenzo de Almagro es otro de los equipos que siempre hay que tener en cuenta cuando se analiza la liga argentina. “El Ciclón” ha sido protagonista y animador del Torneo Apertura 2008, un certamen en el que el 10 ha estado excelentemente bien cubierto por otro jugador que ha regresado a las Pampas desde el frío de la capital rusa (casualmente, también desde el FC Moscú), Pablo Barrientos. “El Pitu”, un prodigio surgido de la cantera azulgrana, ha conformado una de las mejores duplas del pasado año con el atacante Gonzalo Bergessio, de la que el equipo entrenado por Miguel Ángel Russo se ha valido para estar luchando en el triangular final con el que se ha decidido el segundo semestre del pasado año.

El rival histórico de San Lorenzo es Huracán. Ambos han surgido de la misma zona de la ciudad de Buenos Aires, aunque las realidades de una y otra institución son radicalmente opuestas. Si “los Cuervos” están acostumbrados a ser uno de los equipos de peso en la primera división, “el Globo” se ha hecho un habitual de la lucha por la permanencia, y ha alternado temporadas en la máxima categoría y en el fútbol de ascenso en las últimas dos décadas. Sin dudas, la tarea que tiene por delante el entrenador Ángel Cappa no es nada fácil en el inminente Torneo Clausura. Uno de los jugadores de los que deberá tirar el director técnico para conseguir su propósito es un jovencísimo enganche surgido de Talleres de Córdoba llamado Javier Pastore. El volante –de una enorme calidad y con muchas posibilidades de crecer aún más en estos próximos torneos- se ha convertido en una pieza tan vital para el conjunto del barrio de Parque de los Patricios que el mismísimo Cappa ha solicitado al seleccionador Sergio Batista que Pastore no sea convocado para el Sudamericano Sub-20 (clasificatorio para el próximo mundial) porque sin la presencia del volante cordobés su equipo no es viable.

¿Se acaban aquí los grandes enganches de la liga argentina? En absoluto. Lanús, el gran equipo que sorprendió a todo el mundo al ganar el Apertura 2007, tiene un sobresaliente futbolista en la parcela creativa: Diego Valeri, un jugador que estuvo en los planes de grandes equipos europeos, como el Atlético de Madrid o el Inter, y que durante el 2008 no pudo jugar demasiado debido a cuadro de pubialgia. Con apenas 22 años, Valeri será sin dudas el mejor “fichaje” de “el Grana” en este inicio del 2009. La recuperación del volante ya ha despertado la atención de equipos españoles como el Almería o el Villarreal, que seguirán de cerca al culto futbolista, quien sin dudas tiene un claro destino europeo en el futuro más o menos próximo. Otro jugador que puede cubrir esa posición y que –de hecho- alterna en esa función con Valeri es Sebastián Blanco, otro jugador a tener en cuenta en este apartado.

Y bastantes más, como Martín Morel –pese a su no ser demasiado joven, la revelación del 2008- en Tigre, Walter Erviti (probablemente el futbolista que más y mejor uso hace del recurso del caño en toda la liga) en Banfield, Alejandro “Papu” Gómez en Arsenal de Sarandí (aunque está en la mira de San Lorenzo y Racing), Gastón Fernández en Estudiantes de La Plata, Rodrigo “el Rengo” Díaz en Argentinos Juniors… y algún otro que seguramente se me escapa ahora mismo.

El enganche argentino es el gestor de la rabona, el que resuelve a un toque con un taco, el que sorprende con un sombrero, el que –en definitiva- hace legítimas las virguerías y la supuesta desmesura. Las estrellas de antaño ya no brillan tanto en Argentina, es cierto. Tan cierto como que a medida que cumplo años el tango está comenzando a gustarme. Hermanando tango y fútbol (tan unidos en el gusto popular del cono sur, especialmente en la primera mitad del siglo XX), profética resulta la letra de “El Firulete”, de Rodolfo Tabeada y Mariano Mores:

“¿Quién fue el raro bicho
que te ha dicho, che pebete
que pasó el tiempo del firulete?
Por más que ronquen
los merengues y las congas
siempre fue tiempo para milonga”.

Ahora y en todo momento, aunque ronquen el doble cinco, la falta táctica, o el 4-4-2 puro y duro, siempre será tiempo del enganche y de sus firuletes, una marca de la casa del fútbol argentino.

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