Histórico
21 enero 2009Francisco Ortí

El amargo reencuentro de Zubiaurre

zubiaurre

Los reencuentros suelen tener connotaciones positivas. En la parábola del hijo pródigo el descendiente es recibido con los brazos abiertos pese a haber malgastado parte de la fortuna familiar. Los anuncios de turrón han convertido los han convertido en una tradición navideña gracias a aquello de “vuelve a casa por Navidad”, y algunos programas televisivos de dudosa moral los utilizan para arañar un porcentaje más alto de Share. Pero, no nos engañemos, hay reencuentros que no le apetecen a nadie.

Iban Zubiaurre, futbolista más conocido en los juzgados que en los estadios de fútbol, se encuentra a pocos días de vivir uno de esos reencuentros que no hacen ninguna gracia. Volverá a verse las caras con el club en el que se formó, la Real Sociedad, y en Anoeta, donde no le tienen demasiado aprecio después de que abandonara el club donostiarra para firmar por los vecinos del Athletic de Bilbao.

Para quien no recuerde el `caso Zubiaurre´ o simplemente prefirió no hacerle ningún caso en su momento haremos un rápido repaso. Todo comenzó en julio del 2005. El lateral derecho era uno de los proyectos más prometedores de la cantera de la Real Sociedad, llegando a debutar con el primer equipo en Primera División, y, sin embargo, a final de temporada fue presentado como nuevo jugador del Athletic de Bilbao por el entonces presidente de la entidad, Fernando Lamikiz.

Lógicamente, este hecho provocó un enfado mayúsculo en la Real Sociedad. Los donostiarras reclamaron el pago de la cláusula de rescisión del jugador -que ascendía a 30 millones de euros-, el Athletic de Bilbao defendió que el canterano había llegado con la carta de libertad, y, mientras tanto, Zubiaurre observaba impotente sin poder jugar un partido oficial. El asunto llegó a los tribunales y casi tres años después se condenó al Athletic y a Zubiaurre a pagar cinco millones de euros conjuntamente a la Real Sociedad.

La realidad es que los cinco millones de euros de multa se antojan un castigo mínimo comparado con el resto de penalidades que ha sufrido Zubiaurre. Su progresión se vio truncada al pasarse casi tres años sin jugar y, para mayor desgracia, cuando se resolvió su caso y por fin podría vestir la camiseta del Athletic de Bilbao Joaquín Caparrós decidió que no contaba con él y le colgó el cartel de transferible.

No encontró destino en Primera y se marchó cedido al Elche, donde llegó con la intención de disfrutar de nuevo con el fútbol. En el Martínez Valero su suerte ha cambiado y se ha ganado la confianza de Claudio Barragán, aunque, el próximo sábado, Zubiaurre deberá revivir la historia que ha marcado su vida puesto que el Elche visita Anoeta para enfrentarse a la Real Sociedad.

El jugador, que asegura sentir “mucho aprecio” por la Real Sociedad, da por hecho que no será bien recibido en Anoeta. Habrá que esperar a que su nombre suene por megafonía para conocer la reacción de los aficionados donostiarras. El sábado vestirá la camiseta del Elche, pero Zubiaurre continúa personificando la enemistad entre Athletic de Bilbao y Real Sociedad, y eso no es, precisamente, sinónimo de un reencuentro digno de un anuncio de turrón.

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