Histórico
4 enero 2009Francisco Ortí

Decíamos ayer

En el Patio de Escuelas, junto al edificio antiguo de la Universidad Pontificia de Salamanca, figura una estatua en honor al ilustre profesor Fray Luis de León en la que se puede leer la frase “Decíamos ayer”.

El maestro estuvo varios años apartado de la docencia por culpa de la Inquisición, quien le encerró en prisión por traducir la Biblia a la lengua vulgar. El día en el que reapareció en las aulas lo hizo como si nunca se hubiera ido. Abrió el libro y comenzó la lección con un “Decíamos ayer”.

David Silva saltó este sábado al césped de Mestalla con otro “Decíamos ayer”. El canario volvió a ser titular, por primera vez desde aquel fatídico 30 de agosto en el que se lesionó, y actuó como si nunca se hubiera marchado. Se erigió como líder de un Valencia al que condujo hacia una cómoda victoria ante el Atlético de Madrid en un duelo de seis puntos.

En las últimas semanas, en Valencia se había debatido sobre donde podría encajar David Silva en el esquema de Unai Emery. A los cinco minutos se disiparon todas las dudas. Silva puede jugar donde le de la gana. Y de la lesión ni rastro. El canario no dio muestras de flaqueza, a pesar de que los rojiblancos le pusieron a prueba cosiéndole a patadas cada vez que entraba en contacto con el balón. “Me he encontrado muy bien después de tanto tiempo sin ser titular y me marcho muy contento por haber podido ayudar”, declaró el jugador tras el partido con humildad.

En realidad, Silva hizo algo más que ayudar, fue clave en la victoria ché. Mientras esquivaba patadas y resistía empujones, Silva se convirtió en el eje de todas las jugadas del Valencia. Consiguió que el ataque por impulsos que había realizado los ché en su ausencia, se convirtiera en un continuo y fluido goteo de llegadas al área rival. Regateó con estilo, pasó con certeza e incluso de permitió llegar al área para anotar el segundo gol del Valencia, en el que definió tirando de una calidad que pocos tienen.

En la segunda mitad, redondeó su actuación con un golazo que de haberlo marcado otro abarrotaría los resúmenes de los informativos. Recibió en la frontal del área, levantó la mirada para fijar la posición de la portería y puso el balón en la misma escuadra ante el asombro de Mestalla.

La afición valencianista no tuvo más remedio que ponerse en pie para agradecer al jugador canario su magna obra de arte. El maestro Silva ha vuelto a impartir cátedra, aunque en realidad nunca dejó de hacerlo. Decíamos ayer…

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