Histórico
30 enero 2009Jose David López

Conociendo a Yattara…

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La actualidad del Real Madrid no es la apropiada para lanzarse en busca de un remedio milagroso para la segunda fase de la temporada. Juande Ramos lleva semanas intentando hacer ver a sus directivos que necesita un extremo derecho que amplíe su abanico de opciones ofensivas para hacer frente a la Champions y a una Liga que se ha complicado en exceso.

Viendo que el ecuatoriano Valencia se excede de las previsiones económicas de la entidad, sale a la palestra el nombre de un semi-desconocido africano, un Ibrahim Yattara que, advierto, es una moneda al aire para todos aquellos que le hagan firmar como madridista.

Y es que el internacional guineano tiene tanta calidad como irregularidad y rebeldía. En lo estrictamente deportivo, se trata de un extremo en toda regla, veloz, rápido de movimientos, un perfecto regateador y un amante de la línea de fondo que ha crecido en base a sus espectaculares arrancadas en el campeonato turco. Fuera del césped (o incluso dentro de él), ha repetido una y mil veces el mismo problema de carácter indomable que le hace desaparecer de los partidos con una facilidad pasmosa. Es una pesadilla constante para sus técnicos y un fiel seguidor de la indisciplina.

Los desmanes y excentricidades le han acompañado al son de las Hijas del Sol (famosas cantantes guineanas). Su imprevisibilidad es un punto a favor si sale cara, pues el Bernabeu disfrutaría de driblings y arrancadas que no conoce desde que se impusiera el sistema conservador. Sin embargo, si sale cruz, será un nombre más para la lista de errores monumentales que han llegado a Chamartín en momentos de máxima necesidad y apuro.

El guineano, que se crió futbolísticamente en el Sant Garedi de su país natal, hasta que dio el salto a Europa gracias al Royal Antwerp. En el campeonato belga vivió entre lesiones y gracias a una temporada llena de brillantez, se ganó un buen contrato con el Trabzonspor (que apenas pagó 100.000 euros por sus servicios). Lleva cinco años en el eterno aspirante otomano y en los dos últimos ha dado un salto en su progresión, dejando auténticas obras de arte en forma de gol o regates de otra galaxia.

Ahora, el más grande llama a su puerta, la misma que tendrá que abrir si quiere aprovechar su última oportunidad de vestirse en un ‘gigante’, pero también aquella que, una vez atravesada, le haga sacar la profesionalidad que nunca ha reflejado. Si es así y quiere agradar, el Madrid habrá logrado un fichaje rentable (se habla de una cesión de 1,5 millones) y de gran rendimiento. El riesgo es alto, ¿y la urgencia?

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