Histórico
11 enero 2009Francisco Ortí

Bilic&Bilic

Durante la temporada 2000-01, un defensa y un delantero con idéntico apellido coincidieron en el Hadjuk Split, ganando la liga de Croacia y la Supercopa. Slaven era un veterano defensa que vivía su última temporada como futbolista profesional. Mate, por el contrario, acababa de cumplir 20 años y se le auguraba un prometedor futuro como goleador.

Ocho años después, Mate Bilic brilla con luz propia en el Sporting de Gijón y sueña con que su camino se vuelva a cruzar con el de Slaven. Eso significaría que por fin puede defender los ajedrezados colores Croacia puesto que Slaven Bilic es ahora seleccionador nacional. Mate ya fue convocado por Croacia durante sus primeros años como profesional, cuando Blazevic era seleccionador, pero no jugó ni un minuto y todavía tiene esa espina clavada.

“Fui convocado una vez en un partido contra Eslovaquia, que se disputaba en Bratislava, y no llegué a jugar porque en aquel equipo había grandísimos jugadores, como Prosinecki, Asanovic, Boban y Jarni, entre otros”, recuerda el nueve del Sporting de Gijón, quien a los 28 años y tras haber peleado en las catacumbas del fútbol podría llegarle una nueva oportunidad.

Mate Bilic decidió comenzar en el 2001 su aventura española y fichó por el Zaragoza a golpe de talonario. En La Romareda no tuvo continuidad y se perdió en un carrusel de cesiones. Pasó por el Almería y luego por el Sporting de Gijón, para después ser traspasado al Córdoba, donde también aguantó un año antes de fichar por el Lleida, todos equipos de la Segunda División. española.

Cansando de no triunfar en el fútbol español, Bilic decidió escaparse al fútbol austriaco para enrolarse en el Rapid de Viena. No tardó en arrepentirse y en menos de cuatro meses regresó al Sporting de Gijón para vivir su segunda etapa en el club asturiano. Allí logró el ascenso a Primera División, donde hoy figura entre los máximos goleadores gracias sus siete dianas.

Después de tanto pelear, después de ir de un lado para otro, el fútbol y la vida por fin sonríen a Bilic. Se ha asentado en Gijón, va a ser padre junto a su mujer Emilia e incluso recibió una llamada de Blazevic, esta vez para jugar con la selección de Bosnia, y la rechazó para no apagar su sueño de jugar para Croacia algún día.

Ese día podría estar más cerca de lo que Bilic se hubiera imaginado. Su viejo amigo Slaven ha enviado a su ayudante Robert Prosinecki a Gijón para seguir en directo las evoluciones del delantero en el encuentro que disputará este domingo con el Sporting ante el Valladolid. “De momento es sólo una señal”, asegura Bilic, quien no quiere hacerse falsas esperanzas.

“Jugar con Croacia es algo muy grande para mí. A ver si el sueño se hace realidad”. Si todo sale bien el gran día podría tener lugar cuando Croacia y Rumania se enfrenten en un partido amistoso en febrero, el mismo mes en el que Emilia sale de cuentas. El sueño de Mate se puede cumplir por partida doble.

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