Histórico
5 noviembre 2008Jose David López

Penaltis, confianzas y sorpresas

Extraña, con sorpresas y apasionante en algunos momentos puntuales, la cuarta jornada de la Champions ha dejado mucho detalles. El Atlético de Madrid ha mostrado su cara más competitiva en un escenario mítico y de grandes citas como Anfield, que hubiera conquistado de no haber sido por un inexistente penalti que el colegiado quiso otorgar a los Reds en el descuento (1-1).

El gol de Maxi pero, sobre todo, la sabiduría de un equipo que ha crecido como la espuma cuando se escucha la musiquilla europea, merecieron mejor premio que el que el destino le tenía preparado. Aguirre trastocó sus planes, dejó al ‘Kun’ en el banquillo y pobló su mediocampo buscando mayor presencia e ideando un plan que tapase las llegadas de Gerrard y el control de ‘nuestro’ Xabi. Decepción final pero muy buenos apuntes para el futuro.

En el Camp Nou sólo podían darse dos resultados. Uno que volviera a mostrar la diferencia abismal entre Barcelona y Basilea a base de goles y recalcando el buen momento que viven los azulgrana o, por el contrario, uno que enterrara de un chispazo todas las euforias desmedidas que han rodeado estos días a los de Guardiola. El 1-1 habla por sí solo.

El propio Pep señalaba al final del partido que han reflejado “lo difícil que es ganar”, reflejando así la excesiva confianza con la que afrontaron sus jugadores el partido. Además, los canteranos como Busquets, Víctor o Bojan, han dejado pasar una oportunidad casi única para que nadie echara en falta a Messi, Eto’o o Xavi, que salieron para salvar un partido que se les acabó enquistando con el golazo de uno de los chicos con mayor futuro del continente, el prometedor Derdiyok.

En el resto de la jornada destaca la reactivación de la Roma ante el Chelsea (3-1), que abre el grupo mucho más tras la victoria del Burdeos en terreno del Cluj (1-2), así como el espectáculo del Anorthosis ante el Inter (3-3) en uno de esos partidos que sólo la Champions puede otorgarnos. Ketsbaia y los suyos, como tantas veces avisamos, han demostrado que si están entre los más grandes del continente es, desde luego, porque así lo merecen. El golazo de Vucinic tras recorrer más de 60 metros, el estrepitoso fallo de Burdisso o la goleada inesperada del Panathinaikos ante el siempre alocado Bremen (0-3), dieron un toque especial a un martes que ya ha metido en octavos al Barcelona y al Sporting Lisboeta gracias a la victoria lusa ante el Shakhtar (1-0).

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