Histórico
10 septiembre 2008Jose David López

La Bicolor Catracha

El fútbol y todo lo que le rodea, siempre ha logrado crear una base solidaria bien incrustada en el corazón de todos sus aficionados. Como deporte de masas, principal excusa para el ocio de medio planeta y máximo precursor de las pasiones desatadas del otro medio, generar algo que no respondiera a este canon de honestidad y adhesión a unos valores, sería un punto negro imborrable. Sin embargo, la capacidad de la pelota supera cualquier pronóstico y jamás se puede subestimar a un espectáculo que fue el detonante de una guerra, la guerra del fútbol.

Las eliminatorias mundialistas para el torneo de 1970 en México, fueron el mejor reclamo de dos países a la hora de mostrar una supuesta superioridad sobre el contrario. Estas intenciones nada tenían que ver con el resultado y, por entonces, los políticos de El Salvador y Honduras aprovecharon el poder de atención que aseguraba el fútbol, para llevar sus ideas al césped. Ambos países sostenían una complicadísima situación financiera y ética, con lo que tras el choque entre ambos, decidieron tomarse la justicia por su mano y entrar en guerra. Mucha culpa, por cierto, tuvo la prensa ya que alentó con creces ese sentimiento antagonista. Las hinchadas entraron en ese juego con violencia y en apenas seis días murieron unas 4.000 personas.

Ahora, casi cuatro décadas más tarde y en un hábitat mucho más permisivo y apaciguado, ambos países se juegan (esta vez por separado), un cupo mundialista que cada vez está más caro y por el que Honduras (que ha logrado dar la vuelta a su inferioridad histórica respecto a sus enemigos) está dispuesta a hacer historia. No obstante, la ‘Sele’ sólo se ha clasificado una vez para una fase final, la de España 1982.

Aquél equipo, que mezclaba calidad con un oficio inesperado para jugadores con un caché en tela de juicio, estaba liderado por Maradiaga, Zelaya, Betancourt o Yerdwood, que hoy estarían a la sombra de la categoría que marcan los Guevara, Palacios, Figueroa, León o la ‘pantera’ Suazo.

El técnico colombiano Reynaldo Rueda es el encargado de llevar el sueño hondureño a los puertos sudafricanos y aunque una primera derrota ante México en el mes de agosto, truncó el camino, la importantísima victoria de este pasado sábado en Canadá (1-2), les ha devuelto la fe. El seleccionador, especialista en el trabajo con jóvenes promesas por su pasado en las categorías inferiores ‘cafeteras’, sabe que tiene una generación difícilmente repetible en la historia de los centroamericanos.

Rueda apuesta por un clásico 4-4-2. El meta es ‘Papa’ Noel Valladares, el mejor guardameta dentro de un país que crea fácilmente porteros de buen nivel. La zaga la lidera Mendoza, Bernandez y Figueroa (Wigan) mientras que el ex Valladolid Guevara es el creador y compositor del estilo caribeño. En ataque, todo depende de la velocidad de Palacios (Wigan), la valía del ‘cocherito’ Costly (del Belchatow polaco) y, desde luego, la pegada de su mejor hombre, un Suazo auténticamente idolatrado en su tierra. Con semejantes condiciones en la plantilla, Rueda explota las contras cuando se enfrenta a equipos fuertes o juega a domicilio, mientras que actuando de local, saca el mejor repertorio creativo con la velocidad y la entrega de jugadores, casi todos, dotados de un físico realmente abrumador.

Esas premisas quieren reeditar el éxito de la ‘H’ en 1982 y esta vez, si nada se lo impide, sustituyendo los conflictos armados por un festival futbolero. Jamaica les visita este miércoles y, de conseguir la victoria, Rueda y los suyos tendrán un pasito más cerca su objetivo. La ‘Bilocor Catracha’ vuelve a escena.

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