Histórico
17 septiembre 2008Jose David López

La ‘hombrada’ de Cluj y Anorthosis




No es la primera vez que hablamos del Cluj ni, posiblemente, sea la última. El campeón rumano, que levantó por vez primera su título nacional el pasado mes de junio, se estrenaba en la Champions con un equipo completamente distinto al que lo llevara al éxito. Se marcharon algunos jugadores clave como el argentino Fabbiani e incluso el técnico, Ioan Andoni, fue cesado la pasada semana tras un pésimo inicio de campeonato (ocupa posiciones de mitad de tabla). En su lugar, colocaron al italiano Mauricio Trombetta, que ni tan siquiera tiene experiencia en la Serie A.



Pese a todos esos inconvenientes (al menos por ser campeón de una Liga con cierto caché la UEFA no te obliga a jugar fases previas), el equipo de Drácula no tenía nada que perder en su debut en todo un Olímpico romano (sede de la final) donde le esperaba una Roma en mal momento pero infinitamente superior sobre el papel. Ése guión pre-establecido, se cumplió pronto cuando Panucci adelantó a los Gialorossi con un testarazo que pudo ser el inicio de una mala noche ya que los locales dejaron por el camino varias ocasiones claras.



Aguantando el tirón, el Cluj fue creciendo, tomando confianza y asimilando que podía dar la campanada. Lo empezó a construir desde el medio campo, donde se ganó en consistencia ante una Roma que perdió crédito poco a poco y a la que mordió con un protagonista tan estelar como inesperado, el semi-desconocido Juan Enmanuel Culio. Un argentino (de los muchos que inundan las ligas del este) que jamás tuvo continuidad en su país, que sólo disputó cuatro partidos en la Primera argentina y que incluso fue fichado en silencio desde el Deportes la Serena de Chile.



Culio, iba a tener su noche de gloria para alegría de los hinchas rumanos. Primero supo concretar una jugada colectiva donde llegó con fuerza para disparar cruzado ante Doni. Después, ya en la segunda mitad, metió el miedo a los romanos con una volea de zurda que puso e evidencia a los capitalinos. Un sorpresón en el marcador y un reflejo más de que uno nunca sabe de dónde saldrá un argentino a ganarse un titular glorioso en su querido Olé.



Repasando uno a uno los partidos de la fase previa a esta fase final de Champions, pronto llegamos a la conclusión de que la victoria del Anorthosis ante el Olympiacos fue el resultado más inesperado e histórico. Es cierto que justamente ahora el fútbol chipriota está de alegrías porque no sólo en clubes están progresando, sino que eso también se traduce a la selección. Anoche en el Werserstadion, dieron un paso más.



El Anorthosis, fiel a un estilo que deja claro cuáles son sus puntos débiles y su mejor baza, salió sin tapujos a mantener el tipo en su línea defensiva y a ser estricto en el medio campo, con un incansable trabajo de equipo, con generosos esfuerzos que dieron recompensa. No atacaron, ni lo intentaron, pero lo que saben hacer (defender) lo explotaron como pocos.



Y es que el Bremen terminó desesperado por su falta de gol y por la poca suerte que les acompañó en su camino al gol. Los de Schaaf, capaces de golear y ser goleados, jamás se encontraron con un partido tan accesible en su línea de zagueros que incluso tuvieron claras ocasiones para haber marcado. ¿Un despropósito o una heroicidad?



Lo único cierto es que los de Ketsbaia (aquel georgiano calvo que jugó en Newcastle en los noventa), llevaron a la cúspide sus intenciones y que, guste más o menos, no engañan a nadie y siguen haciendo historia.

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