Histórico
24 septiembre 2007Jose David López

Genocidio a orillas del Elba

En tiempos del holocausto alemán nacionalsocialista (nazi), rodeado de genocidios contra aquellos que eran minoritarios, débiles o simplemente personas diferentes nacidas en una época de cruda realidad moral, hablar de fútbol puede sonar no sólo caótico, sino hasta despreciable.

En aquella Alemania recordada de por vida y tocada por la negatividad de sus lazos éticos, el antisemitismo dejó una huella imborrable, pero que a su vez originó el inicio de movimientos sociales en la parte oriental del país, que culminaron en la creación de numerosas actividades. Dentro de esos grupos nacidos de cualquier doctrina, gusto e incluso pequeño ‘hobby’ de la época, se encontraban numerosos deportistas que, por una u otra cuestión, habían logrado salir airosos de la crisis.

Así, los desaparecidos SC de Magdeburger, Cricket Viktoria Magdeburg (creado en 1897 por las raíces británicas) y Prussia, se organizaron para unirse en un sólo colectivo, que pasó a llamarse Sportgruppe (SG) Sudenburg. Aquello fue el inicio de un camino con muchos obstáculos, refundaciones y crisis financieras dentro de una institución que alternaba varios deportes (fútbol, balonmano y baloncesto entre ellos) y que, tras varios cambios de nombre (algunos debido a persecuciones de sus miembros o afiliados), todo se centró en el deporte rey en 1965, para darse a conocer al mundo como FC Magdeburg.

Por entonces, el club jugaba en la RDA (República Democrática Alemana), con lo que toda su historia se vio centrada en la política y en los cambios que la Unión Soviética mandaba vía Landers (estados ocupados). Los inicios, lejos de ser tan complicados como lo era todo lo que le rodeaba, fueron exitosos porque el Magdeburgo ganó tres Ligas y seis Copas en apenas quince años.

Dicen las lenguas expertas en el fútbol de los años 70, que nadie practicaba un fútbol tan contundente y de tanta velocidad en los extremos como el desconocido FC Magdeburgo. Y buena culpa de aquella generación que se ganó un hueco histórico por ser el único equipo de la Alemania Democrática que alzó un título europeo, la tenía su estrella, Martin Hoffmann.

El extremo fue uno de esos hombres de club, aficionados, amados por la hinchada y fieles a un escudo y a unos sentimientos. Hoffmann es el hombre perfecto dentro del fútbol de la RDA, ya que participó en todos sus éxitos. En 1974, logró el tanto ante Chile y, apenas dos años más tarde, anotaba en la Final de los Juegos Olímpicos de Montreal, en la que se impusieron a Polonia (3-1).

Pese a todo, el gran momento de la RDA, de Hoffmann y del propio Magdeburgo estuvo en la final de la Recopa de 1974, ante el Milan de Trapattoni. Aquél equipo joven, rápido y atrevido, sorprendió a los rossoneros y de la mano de Heinz Krügel hicieron historia con un (2-0) que fue la cúspide de una ilusión en la cara opuesta del Muro de Berlín. Seguin, Pommerenke o Sparwasser, daban fe de ello.

Desde entonces, tras la independencia del sistema de la Liga, las estrellas emigraron y la entidad sólo ha dado noticias negativas. Seguir vivos tras la reunificación sigue siendo hoy en día un paso al frente que el Magdeburgo intenta conseguir en la Liga Regional del Norte, varios escalones por debajo de donde se preveía hace más de tres décadas. Así, el corazón de la RDA vive ahora su particular holocausto.

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