Histórico
4 junio 2007Jose David López

Blasfemia a todo un continente

Antes de abordar el tema, quería primeramente recordar, una vez más, que a los que defendemos el fútbol sudamericano por encima de los ideales mediáticos de Europa, cada día nos ponen mayores dificultades a la hora de disfrutar de lo que tanto nos gusta. Lamentable decisión de la FIFA en su veto a la altura, renuncia de jugadores para competiciones de primer nivel aludiendo cansancio, partidos de un mismo equipo en apenas 24 horas y, desde luego, un calendario futbolístico que deja evidentes problemas de organización, vetusto y casi arcaico. Allá va un gran ejemplo, por desgracia, uno de tantos.

La Copa Libertadores siempre ha tenido una reputación altísima, no obstante, en lo que respecta a la Copa Intercontinental o Mundial de Clubes, América gana a Europa (13 a 12) en títulos. Por ella han pasado figuras mundiales, equipos para la historia y algunas sorpresas inesperadas, la última, el Cúcuta Deportivo. Los colombianos, campeones nacionales por vez primera la pasada campaña, han sumado éxito tras éxito hasta colocarse en semifinales donde, además, lograron este pasado jueves un gran 3-1 ante Boca en el coqueto estadio General Santander. Ese partido es, hasta hoy, el más importante en la historia de un equipo del que ya analizamos las duras pruebas que había tenido que superar para seguir existiendo. Ahora, cuando este jueves visite la ‘Bombonera’ ante el gran favorito, tendrá que superar otro bache, jugar sin su estrella porque su país, Panamá, lo llamó a la Copa de Oro (competición entre los países caribeños más México y Estados Unidos).

Así es, Blás Pérez está siendo la sensación de una competición de la que se despide sin haber terminado su fin. El panameño no sólo anotó un doblete en la Ida de estas semifinales, sino que es, por corpulencia, físico y envergadura, la apuesta ofensiva de mayor peso para los colombianos pero, detalles de este calendario absurdo, lo dejan fuera del partido más importante de su vida y, en contra de ser, posiblemente, suplente ante Estados Unidos. No sólo pierde su equipo o su propia satisfacción futbolística, sino el Cúcuta, sus aficionados y la propia competición ya que ese desbarajuste sin organización alguna que llaman calendario es, actualmente un ‘manojo’ de obstáculos en preferencia al fútbol europeo. Por comparación, me costaría mucho hacerme e la idea de que, en una semifinal de Champions, Kaká no pudiera jugar con el Milan por estar con su selección en un torneo menor. Cruel, ¿verdad?

La historia de Blás Pérez, que por cierto ya es nuevo jugador del Hércules para la próxima temporada, es una de tantas. En la propia Libertadores de este año se ha visto como el América de México jugada su partido de cuartos de final, 24 horas antes de que, en su propio campeonato, actuara en las semifinales contra su más acérrimo rival, las Chivas.

Todo esto, sumado a la inutilidad de las medidas de la FIFA sobre la altitud (siempre se ha jugado en lugares de grandes extremos abruptos) o a los impedimentos que está sufriendo Venezuela para poder llevar a buen puerto su Copa América, nos debe volver a hacer reflexionar, pues Europa vuelve a marcar el ritmo de este negocio según sus condiciones, sus euros y salarios, aunque ello ponga en peligro el fútbol más pasional del planeta.


Foto: AFP

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