Histórico
30 mayo 2007Jose David López

Cuando la bandera es el límite

Lo cosmopolita que es el fútbol en la actualidad y lo bizarro de muchas situaciones con las que nos deleita, nos hace ver que, pese a todo, el fútbol sigue teniendo límites más allá de la calidad, destreza, técnica o desempeño mostrado por un jugador. A lo largo de la historia han existido grandes jugadores que sólo pudieron ser estrellas a nivel de clubes, porque la poca autonomía de sus países en lo que al fútbol se refiere, suponía un lastre demasiado grande e imposible de superar.

Así, siempre recordaremos las arrancadas en velocidad y con potencia pura de George Weah, un Balón de Oro que jamás pudo jugar un Mundial y que, como ídolo en su Liberia natal, incluso tiene su propio partido político para ayudar a mejorar las penurias de su país. Allí, es considerado un rey, un dios que rompió moldes y metas infranqueables para un simple jugador liberiano y que puede salvar a un país en caos. Es quizás el caso más reseñable, pero no el único, Jari Litmanen con Finlandia puede ser otro a destacar, pero hoy, otros dos auténticos ídolos en su país y en los equipos que defienden, dicen su adiós con ese amargo pesar en su cabeza.

Ryan Giggs y Shota Arveladze se retiran de sus selecciones con esa sensación de impotencia reflejada en su ya contrastado currículum. Ambos tienen en contra la edad (33 y 34 años respectivamente) y las molestias musculares que se antojan casi irreversibles después de tantos años en pie lo que, unido a la idea de que sus selecciones (Gales y Georgia) necesitarían un ‘milagro’ para estar en la Eurocopa 2008, les hace recular más que nunca. Además, no ayuda saber que cualquier desgaste de más puede ser reprochable a mitad de temporada, las fuerzas van más justas y hay que administrar.

Ambos han padecido el lastre de la bandera que defienden, la que les tachó de genios nacionales o héroes locales, pero la que les ha negado el justo y merecido premio de saldar cuentas en una competición de alto calibre. Gales sólo jugó el Mundial en el 58 mientras Georgia ni siquiera puede decir eso, ya que está huérfana en altos escenarios. Los británicos tienen algunos nombres emblemáticos (Ian Rush o John Charles), pero nadie se acerca ni de lejos a los números del Red Devil, tal y como le sucede a Shota, que en su día supuso el fichaje más caro en la Premier Escocesa.

Uno es idolatrado en el todopoderoso y mediático Manchester United mientras su homónimo, se ha ganado el respeto a base de goles (golazos mejor dicho) tanto en Escocia como en Holanda. Dos héroes nacionales con una losa unida a su bandera.

Foto: AFP

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