Histórico
16 abril 2007Jose David López

Guido, el incorregible

Hace siete días, el Palermo cayó en casa ante el Cagliari (1-3) y perdía la cuarta plaza, con lo que se consumaba así su bajón y su mala racha que le ha ido relegando desde la segunda plaza hasta quedarse fuera de Champions League. Dentro del abanico de críticas, sin duda la más demandada era el conservadurismo de Guidolin, que realmente si ha tenido malas consecuencias una vez tras otra en partidos donde, por plantilla y nivel, debería haber buscado más y ser menos especulativo. Se habló de cese de Guidolin y, por ahora, ha salvado la cabeza.

Quizás por ello, el conservador técnico se presentó en el Giuseppe Meazza con aires nuevos, como si de una orden del jefe Zamparini le hubiera obligado a ser más atrevido. Dos puntas como Caracciolo y Cavani, llegadores como Simplicio, Bresciano o Diana y con Guana haciendo las veces de Corini (lesionado). Así, y con un ‘extra’ de furia por tener que recuperar la cuarta plaza en una campaña que se le había puesto a pedir de boca apenas en las cinco primeras jornadas, el Palermo mostró todo lo que puede dar de sí en una primera parte completísima que abrió Caracciolo rematando una jugada colectiva y cerró Zaccardo para sorpresa general. Además, al punta se le anuló un gol legal por falta previa anterior, de esos que uno se pregunta porqué los árbitros pitan falta en el 90% de los saques de esquina.

Con un 0-2 y habiendo secado literalmente al Inter, se venía lo más difícil. Ya no sólo porque Mancini sacó toda su artillería en la reanudación (Ibrahimovic, Stankovic), junto a Cruz, Adriano y un excelente Figo, sino porque tocaba decidir a Guidolin. ¿Aguantar con dos puntas para intentar alguna contra y para aguantar la pelota o ceder metros retirando a uno?, evidentemente esto último fue lo que hizo. Guidolin quitó a Caracciolo para meter a Giacomazzi, pero no nos engañemos, no tenía ni un sólo defensa en el banquillo. De una u otra manera, el Inter se fue a por los números, los que decían que si perdía se rompía su imbatibilidad. Con poco esfuerzo le dio la vuelta y dejó la sensación a los sicilianos que el experimento salió bien pero era sólo eso un experimento.

Competitivo superclásico

Con el espectacular despliegue que siempre origina un clásico de esta índole, Boca y River dejaron un gran partido, lleno de matices, detalles y, por supuesto, ocasiones porque si algo hubo en el partido fueron llegadas al área desperdiciadas por Boca primero y por River después.

Con un Riquelme hipermotivado de principio a fin, Boca fue más en la primera mitad. Allí, en apenas 45 segundos, una gran combinación entre Riquelme y Ledesma propició un hueco enorme en la zaga millonaria, que aprovecharon los xeneizes para romper los esquemas de Passarella. Eso fue bueno porque los miedos se disiparon y el partido se abrió con todo. Carrizzo (un excelente portero que suena para el Milan) sacó todo a los de Russo que lo dejaron escapar y que, con la reacción de casta de los del ‘Kaiser’, pudieron terminar por añorar.

River sacó un ‘extra’ de donde no había y con un gran despliegue empató en una contra de Rosales. En apenas quince minutos, River pudo y debió solventar el choque porque, sobre todo, Marcos Ruben y Belluschi estuvieron negados y fallaron tres ocasiones de las que se quedan en ‘casi’, que es lo mismo que nada. Un gran duelo, un gran escenario y un gran favor a San Lorenzo que, de nuevo con la ‘Gata’, está líder por méritos propios.

Fotos: Yahoo

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