Histórico
4 abril 2007Jose David López

El irremediable estrés de la Champions

Cuando apenas se llevan dos de las cuatro eliminatorias de cuartos de final, se ha demostrado que llegar en buen momento (anímico y de resultados) a partidos tan cruciales para el futuro satisfactorio o negativo de la temporada, es más que interesante. Algunos se comen su ánimo de revancha, otros sucumben ante la sabiduría que se viene encima y otros dejan de lado los esquemas para revertir favoritismos a base de entrega y poder colectivo. Todos ellos sienten que la temporada llega a su fin y a algunos se les hizo demasiado larga pues estar vivo en varias competiciones de primer nivel es, salvo excepciones, sinónimo de un agotamiento global de la plantilla más aún si la Champions y su estrés ( pre y post partido) está de por medio.

Se pudo ver en San Siro, es cierto que Bayern y Milan están realmente lejos de lo que por plantilla pueden ofrecer pero, dentro de esas debilidades contrastadas de un momento oportuno, los de Hitzfeld vienen de una clara progresión en Bundesliga que les vuelve a dar opciones a título (sobre todo tras vencer al Schalke). Además, ese resurgir, ha sacudido a tiempo el carácter ganador que apareció en Lisboa ante el Sporting (0-1), en Milan ante el Inter (0-2) y en el Bernabéu para levantar una eliminatoria que se marchaba (3-2). El Bayern llega a la recta final en plenitud física, con la esperanza de poder meterse entre los cuatros semifinalistas (algo que nunca pensó) y, sobre todo, dando respuestas contundentes de que con unos mimbres establecidos, se pueden sacar resultados sin ningún lujo de más.

Cierto es que, además, se encontró con un Milan tan catastrófico como acostumbra esta temporada en defensa. Ya puede jugar Maldini, Nesta, Bonera, Kaladze o Costacurta, los dos centrales hacen aguas a balones largos y reculan en exceso ante el mínimo empuje local. Esto se reflejó cuando el Bayern sacó a Pizarro y Lell, adelantó líneas y buscó con intención. El Milan de antaño, podía sacar adelante estos desbarajustes porque tenía mucha más explosividad en la delantera, algo que ahora añora ante el más estado de sus goleadores, mención especial para Gilardino. Con esta trayectoria tan dubitativa a lo largo de la temporada y teniendo complicado a día de hoy su clasificación para la próximo edición de la Champions, Ancelotti no tiene alternativa, tendrá que jugársela en el Allianz ante un Bayern crecido y dispuesto a ‘matarle’ a la contra.

Nada de esto le va a hacer falta a Benítez que, una vez más, supo leer a la perfección el partido que el PSV le proponía, sumando además las importantes bajas de Afellay, Koné o Alex, demasiadas para un Koeman que, tal y como ya avisaban en Holanda, poco menos que ha tirado la Champions para asegurarse una Eredivisie en la que ha pegado un bajón considerable (reflejando una vez más que el estrés es irremediable para algunos).

Todo lo contrario para los Reds, que llegan frescos a semifinales, limpios de tarjetas (Kuyt incluso forzó la suya) y con la libertad de quien tiene experiencia y nada de presión liguera en estas últimas semanas de competición que, por otra parte, dan la razón de tantas rotaciones a Benítez.

Foto: Yahoo

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche