Histórico
5 febrero 2007Jose David López

Acomodo inmoderado…

Hace un mes, la Ligue One tenía tan sólo dos motivos de entretenimiento, que no eran otros que ver quienes ocupaban a final de temporada los puestos europeos y los de descenso, como naturalmente ocurre en todos los campeonatos. En su primera plaza, esa inaccesible desde seis años a esta parte, estaba y está el súper campeón, el Lyon. Por estas fechas navideñas, los de Houllier no conocían otro resultado que no fuera positivo (excepto un tropiezo en Rennes), y tanto a nivel nacional como europeo, el panorama no podía ser más alentador.

Ahora, exactamente cincuenta días más tarde, aquél mismo equipo, con alguna baja mínima por lesión o molestias -Benzema- y con alguna cara nueva -Baros, Fabio Santos-, no es capaz de regresar al nivel mostrado y, este domingo, volvió a caer ante el modesto Troyes (1-0) en lo que es su quinto partido consecutivo sin vencer. Además, por el camino la situación ha sido aún peor, porque mientras a su alrededor se habla de mucho objetivo a largo plazo como la construcción de un nuevo estadio y, sobre todo, su salida a bolsa, el club ha quedado eliminado de la Copa de Francia y ante el Marsella. Aunque es cierto que está en la final de la Copa de la Liga.

Seguramente sea un tramo malo, malísimo, en una larga temporada que, además, no se verá reflejado en cuanto a su condición de líder porque aún tiene once puntos respecto al Lens, segundo. No obstante, cuando las aguas bajan turbias y el plano anímico va en descenso ante los malos resultados, cualquier escollo mínimo en el camino puede terminar en tragedia, más aún si en un par de semanas esa piedra se tiñe de gialorrosso. No creo que sea un llamamiento de alerta máxima, pero, al menos, Houllier y su vestuario, ya están con la autocrítica sobre la mesa.

… pero con garantías

A pesar del pésimo inicio de año del líder, ninguno de sus teóricos rivales puede ni tan siquiera agobiarle de cerca en un campeonato muy abierto a las irregularidades.

El Lens se ha colocado segundo por delante de un Marsella que se acostumbra cada vez más a ser un mero comparsa cuando debe dar la cara. Ayer, en el clásico ante el PSG (1-1) (que merece post aparte), volvió a declarar su condición de equipo de segundo nivel, demostrando que le falta el golpe final y necesario para sacar adelante partidos que debería sacar adelante si quiere ser parte activa del campeonato. Aunque, por otra parte, su cotidiana sensación de inestabilidad en ámbitos extradeportivos, como la llegada de un nuevo y elocuente nuevo dueño, evita el asalto final a mayores logros.

Solamente se salvó Nasri, que aunque parezca mentira con tan sólo 19 años, tiró del equipo el sólo en la segunda mitad. Ribery, multideseado y con muchas ganas de dejar el Velodrome o, por supuesto, Cissé, que a pesar del gol -sólo empujar- debió ser expulsado tras una entrada terrorífica a Yepes que terminó con el colombiano en vestuarios y terminando su temporada en la acción más violenta que recuerdo en varios meses.

Así pues y viendo el ritmo tan pausado que traen por detrás, el Lyon quizás mantenga su condición de equipo especulador y de perfil ‘bago’ en el que se ha convertido las últimas semanas. Por nuestro bien, y por el propio en citas de mayor exigencia, que regrese el espectáculo.

Fotos: Propias

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