Histórico
12 febrero 2007Jose David López

¿Donde están las gambetas?

Volvió el fútbol grande de la Argentina como diría el gran Marcelo Araújo y lo hizo en un ambiente casi inaudito en las gradas, donde se registraron entradas que hacía tiempo no se lograban, y los típicos males, casi endémicos de un fútbol apasionado, entregado a los colores y con más garra de la que se puede ver en ningún escenario pero con la misma falta de creatividad que viene sacudiendo al fútbol europeo.

El fútbol argentino lleva ya muchos años viviendo de lo mismo, sus jugadores siguen copando puestos de enorme relevancia en equipos punteros (Cambiasso, Crespo, Heinze, Ayala) o ganando enteros a base de sus cualidades (Saviola, Diego y Gabi Milito, Aguero) son, sin duda, profesionales, con mucho más oficio y personalidad que la mayoría de jugadores pero con una faceta olvidada que viene en aumento a cada campeonato. ¿Donde están las gambetas?

El perfil del futbolista argentino básico casi por obligación siempre había sido el de un jugador con mucha fuerza tanto física como mental, afamado por su continuo desgaste pero gustoso de ser casi exclusivo en lo que se refiere al gusto por el buen toque. Maradona fue el impulsor de esta generación que casi olvida sus primeros recuerdos, los mismos que el gran Bochini le había inculcado a el. Ya no quedan muchos malabaristas y los que hay, viven a la sombra de los nuevos tiempos, esos que ensalzan la disposición de la ‘pizarra’ y tildan a estos pequeños cracks de arrugarse a la hora de sacar el oficio por bandera. Además, la albiceleste apunta ese mismo camino.

Riquelme ha pagado el ‘pato’ de sus propias cualidades en el momento en el que su club necesitaba ‘otro’ Roman. D´Alessandro tuvo que huir del frío germano para brillar, a medias, a puertas del Ebro, mismo recorrido que tuvo que imponerse Aimar rebotado de un esquema donde se buscan preferentemente mediocentros con llegada o delanteros con mucha movilidad, por tanto, ¿Que hay de los enganches?

Esta primera jornada ya ha valido para calibrar la calidad de un torneo negado ante el que fuera su propio estilo, oscureciendo los planteles iniciales con mucho pulmón y fuerza, como si se tratara de una lucha de mamíferos por poder darse el lujo del apareamiento y olvidando que, sin buena elaboración, las buenas acciones nunca llegarán a cuajar.

De esto bien sabe River, que fue incapaz de reconducir las expectativas generadas en verano y propuso lo mismo que lo que tenía enfrente, nada, sólo esperar a ver quien pega más fuerte. Belluschi no llegaba a organizar y Ponzio, que mantiene su sueldo idéntico al de Zaragoza, apenas soltaba una patada de vez en cuando. En esto, y sobre la hora, lo arregló Tuzzio con un gol de los que se ven en un central una vez en la vida y que refleja los males a liquidar. Boca ya había dado buena cuenta del taladro 24 horas antes pero se encontró con tantas facilidades que ni siquiera tuvo que exponer algo ‘extra’ ya que le valió con tener dos buenas bandas (Orteman y Nery Cardoso) para romper el marcador. A pesar de eso su imagen fue mucho más diga con mucha participación de Palacio, de los pocos que puede darnos aquellos tintes casi ‘retro’ que tanto se añoran.

Por tanto, recuerden de donde vienen sus mejores gestas y no nieguen a la pasión de las gradas (una vez más incontrolada y repartida por unos cuantos salvajes), el gusto por el buen fútbol que, a buen seguro, aún pervive en el recuerdo.


La 1ª jornada en Goal.com

Fotos: Getty, AFP

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