Histórico
16 octubre 2006Jose David López

Los soldados del régimen


La más que curiosa historia del equipo rumano comenzó un 7 de junio de 1947. Los militares del ejército decidieron formar varios clubes de distintas modalidades deportivas, nosotros nos quedamos con el fútbol, cuya sección corrió a cargo de Mihaíl Lascar (Ministro de la época). El nombre no importó hasta 1961 cuando una junta del país bautizó a los intrépidos militares con el nombre de Steaua (Estrella en rumano) Bucarest (capital del país y sede militar por excelencia). Por aquel entonces el club ya era un éxito en la zona.

Se podría decir que hay dos días señalados en los anales del club, el primero en 1967, y nada tiene que ver con el fútbol en sí, sino con política. Nicolae Ceaucescu, conocido dictador rumano entre 1967-1989 impuso un extremo programa para eliminar deudas y se hizo cargo a la fuerza del club, para así llegar de manera rápida al corazón de los ciudadanos. El fútbol como excusa política… para que luego no lo tomen en serio.

El segundo y estrictamente deportivo fue en Sevilla el 7 de Mayo de 1986, nada menos que levantar la Copa de Europa. Sufrida pero histórica, ya que tras 120 minutos de un constante ‘cerocerísmo’ en el marcador, los penaltis convirtieron en ídolo a Ducadam, el portero rumano que esa noche atajó cuatro penales que a la postre dejaban la tanda con un 2-0 jamás visto. El rival en la noche sevillana era el Barcelona.

Durante el mandato del Ceaucescu el Steaua arrasó, logrando 20 ligas y 20 copas en 22 años. El único rival era el Dínamo de Bucarest, que curiosamente era el equipo de los Servicios Secretos del estado y a la cabeza de tal club Elena… la esposa del dictador. Cada enfrentamiento entre ellos reflejaba que si Nicolae decía basta, no había más que hablar… ¿pero no es para pensar mal, no?

Este hecho trajo repercusiones más adelante y es que en 1988, Copa de Rumania, se enfrentaban Steaua y su “querido” Dínamo. Todo iba para prórroga, el empate a un gol campeaba en el marcador, pero un gol anulado al Steaua trastocó todo. Los jugadores rojos se retiraron por mandato del césped, a lo que esa misma noche el ministerio respondió al pueblo privando la libertad de expresión ya que se prohibió a los medio publicar crónicas de tal partido.

48 horas después se tomó una decisión desde “arriba”, el Steaua era campeón y los árbitros de aquella noche fueron suspendidos. Según ellos, los colegiados “realizaron gestos que confundieron al público”. Seguimos sin pensar mal… En 1989 una manifestación espectacular acabó con el reinado de Ceaucescu, y el ejército le capturó y ejecutó. Esto cambió al equipo, que se extinguió como su dictador.

Si algo destaca en los rojillos es su valor. Corren, luchan, pelean y no se dejan una gota ni un segundo del partido. Pese a los numerosos cambios en el banco, la buena campaña pasada, asentó a Cosmin Olaroiu en el mando. Su estadio, el Ghencea, es una “caldera” cada partido y sus aficionados son muy violentos, han generado problemas en el país a menudo y viven con mucha intensidad los partidos.

En cuanto a las figuras, gran defensa el lateral Radoi, el delantero Daniel Oprita y el oportunista Iacob se encargan de los goles y Niculae Dica de generar el juego para los suyos. Tampoco olvidarnos de Nicolita, que se cargó al Betis el pasado año y no estará Cristocea. El fútbol rumano no vive sus mejores días, atrás quedaron los Hagi, Iordanescu, Popescu o Raducioiu, pero la pasión nunca abandonó a los militares y según llega el Madrid…

Fotos: Yahoo y Libres

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