Histórico
21 octubre 2006Jose David López

La ‘bañera’ rebosa pesimismo

El 7 de Mayo de 1970 un avión que viajaba desde Milan a Rotterdam tuvo un cambio de planes que le obligó a cambiar su trayectoria, haciendo escala en Ámsterdam. El aeropuerto de Rotterdam estaba tomado por unos aficionados entregados, radiantes de alegría y absolutamente desenfrenados a los suyos. El Feyenoord había logrado su primera Copa de Europa, que a la postre, significaba la pionera para el país y la precursora de las que llegarían más tarde.

Aquél equipo que venció en San Siro, en una final de infarto ante el Celtic (2-1) y que a punto estuvo de no celebrarse (Italia celebraba esos días una huelga general), tenía rasgos de equipo firme, con la frialdad y eficacia para situaciones comprometidas y con mucha chispa en ataque, tanta como impulsó a base de contragolpes Ernst Happel. Compitiendo el individualismo de los escoceses con el orden holandés, todo marchaba en igualdad, pero un tanto del sueco Kindvall, ya en la prórroga, rompía todos los pronósticos.

Desde entonces, el equipo de la Reina (como se le denomina en su país), pasó a los altares del fútbol, meses después lograba su primera y única Intercontinental ante Estudiantes de la Plata y cuatro años más tarde su primera UEFA. Pero la fama y el esplendor que habían levantado se fueron difuminando con el paso del tiempo, a pesar de ser el último club en el que ganó la Liga Johan Cruyff y de ver las largas melenas de Gullit sondear el viento.


Es ya larga la época en la que los de la ‘bañera’ (nombre en español de su estadio De Kuip), no aparecen en el panorama internacional, porque aunque en 2002 se alzaron con su segunda UEFA, la obligada mecánica de club vendedor les ha pasado una factura quizás demasiado cara.

Sólo hay que ver como ha traumatizado a la plantilla y afición las últimas ventas de este verano. Salomon Kalou, quizás el más prometedor de cuantas africanos poblan este deporte y Dirk Kuyt, que había mantenido a base de goles el tipo los últimos años, dejaban al precursor holandés y se encaminaban hacia un fútbol de primer nivel Chelsea y Liverpool les esperaban.


No es el primero ni el último caso de las ventas que los feyenoorder, (en su mayoría trabajadores del puerto Rotterdam, el más grande de Europa), vienen aguantando cada temporada, pero si puede ser realmente significativo y dañino para el club que ambos hayan salido a la vez. El club es ahora mismo séptimo, lejos de sus objetivos y realmente tocado en su moral.

Los refuerzos han llegado desde las ‘sobras’ de sus dos enemigos, Lucius del PSV y Charisteas, que nunca fue titular en el odiado Ajax, y el nivel es mucho más bajo que nunca. Sólo Hofs, Jonathan de Guzmán,Castelen (que probablemente sea el próximo en salir y que está ‘k.o’) o Vlaar, apuntana un nivel mayor.

Vienen de empatar en Waalwijk tras remontar dos tantos, ya perdieron ante el PSV, y esta semana llega el gran derbi del país contra el Ajax. Más que clave para los de Erwin Koeman y quizás el grave inicio de malos tiempos. Ya se habla de las posibles contrataciones de Julio Cruz, que ya triunfó en su día, o de Claudio Pizarro, pero es complicado poder convencer a un jugador de cierto nivel de llegar a Holanda.

Está claro que la Eredivisie es exportadora, que no es el Feyennord el único que ve como sus estrellas lucen por todo el continente, pero ¿Que pasaría si los Kindvall, Geels, Van Hanegem, Moulijn, Wim Jansen, Cruyff, Gullit, o más actualmente Tomasson, Cruz, Larsson, Gio, Van Persie, Kalou o Kuyt hubieran seguido en De Kuip…?

Fotos: Cabecera: Kurono-Kei (un crack), Resto: libres

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