Histórico
24 agosto 2006Jose David López

El regreso del fútbol del Este


Nada menos que seis clasificados desde la tercera ronda previa se han colado en el bombo de la Champions. Spartak y CSK de Moscú, Steaua de Bucarest, Levsky de Sofía y los ucranianos Dinamo de Kiev y Shakhtar Donetsk son los causantes del nuevo arreón del fútbol del este en la máxima competición europea.

Su fútbol, siempre enredado, muy físico y de gran desgaste, ha regresado a la élite de repente y en tromba. Las razones de este nuevo resurgir son varias, aunque ya el pasado año, sobre todo en la UEFA, varios equipos del este se colaron entre los aspirantes con lo que ya van tomando más experiencia.

Hay muchas razones, desde políticas hasta meramente deportivas. La tranquilidad social y estatal de estos países, pocas veces ha estado en paz, siempre ha existido algún conflicto interno que, en mayor o menos medida, tiraban por la borda las esperanzas futbolísticas de una región siempre muy apasionada y porque no decirlo, conflictiva por su violencia.

En la actualidad, la tranquilidad parece haberse adueñado en la zona y con ella, han llegado los primeros resultados. Los clubes se están mostrando más fuertes importando jóvenes de calidad e incluso entrenadores, lo que enriquece ambas partes. Además, los clubes del este, pueden ahora invertir mucho más que antaño y cada vez tienen mejores infraestructuras. La pasada transición económica tiene mucho que ver en ello.

Así, han empezado a llegar grandes jugadores a estas ligas. Hace un tiempo era imposible ver a un brasileño en Rusia o a un argentino en Ucrania, hoy, es un mercado en constante movimiento.

Por citar ejemplos, el Spartak de Moscú tiene a Cavenaghi, que hace años goleó con River Plate y estaba llamado a ser una estrella. Sin salir de la capital, el CSK disfruta hace años a Wágner Love y además logró fichar al delantero Jo, que será en breve el nueve de la canarinha. En Ucrania, el desembarco también ha sido grande y los petrodólares han logrado que el Shakhtar sea un equipo competitivo desde el aspecto económico, tanto que hace poco ha estado intentando firmar a Vieri y tiene varios brasileños en su nómina.

Un poco más alejados de esta potencia económica están aún los búlgaros y rumanos, que siguen confiando en sus canteras como medio de vida.

Los grandes quieren evitarles

Seguramente los grandes de Europa, no quieren encontrarse en el camino de estos clubes. En más de una ocasión se ha podido saber de dirigentes que comentan los males de jugaren esta zona.

Campos helados o con temperaturas muy frías, equipos muy rodados por comenzar sus competiciones antes que en el resto de Europa y estadios con aficionados entregados y en ocasiones, con violencia. Además, no es nada bueno para los jugadores esos viajes tan largos.

Así, los equipos del este, juegan sus bazas también en esto, sabiendo que como visitantes pierden mucho nivel, peor en sus estadios son más que temidos.

El Steaua de 1986, modelo a seguir

Mucho han cambiado las cosas desde que en 1986, el Steaua de Bucarest, lograra hacerse con la copa de Europa ante el Barcelona. Con Sevilla de fondo, y en una final histórica por la falta de contundencia azulgrana desde el punto de penalti, el fútbol de este cosechaba su premio a tantos años de infortunio. El meta rumano, Ducadam, fue un muro que no pudo batir el once de los Alexanco, Pedraza, Carrasco

El gran Lacatus junto a Belodedici, Balint o Piturca consagraba a un equipo que representaba a la Europa del este, más allá de tener el escudo rumano en la camiseta.

Desde entonces, el Steaua, con aquella plantilla mezcla de jóvenes talentos y de veteranos consagrados que tan buenos resultados dio, ha sido el espejo donde mirarse, pero pese a todo, se ve muy lejos aún la posibilidad de jugarle en igualdad de condiciones a los grandes de Europa. ¿Será este año?

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