Histórico
6 junio 2006Jose David López

Costa de Marfil, buenos pero novatos

Buenos síntomas, muchos nombres conocidos, hambre de triunfo, y una buena mano al mando, el francés Henri Michel. Costa de Marfil se ha ganado el respeto a base de casta y calidad, pueden dar una buena campanada en Alemania pero que nadie olvide que son debutantes. Todo lo que sea una victoria ya es algo gordo.

La clasificación marfileña para la disputa del Mundial fue toda una Odisea. Libia, Egipto, Sudán, Benin y la favorita e incontestable Camerún. Unos buenos resultados le llevaron a la lotería de la última jornada de la fase. Un 8 de octubre que será recordado por siempre en el país africano como el del milagro.

Todo se decidió en una pena máxima. Con la ocurrencia añadida, que el jugador a lanzar no era marfileño, sino camerunés, Pierre Wome. El del Inter, lo erró al poste con todo a favor, (ayudas del guardameta incluidas) e hizo bueno el 3-1 que en ese momento Costa de Marfil lograba ante Sudán. La guinda estaba puesta. Un país que vive en el mas profundo caos, con los cascos azules de la ONU como principales protagonistas, por fin se llevaba una alegría que suponía la primera piedra para la ansiada paz.

Después de aquello, los marfileños han pasado de ser semi – desconocidos a jugadores muy a tener en cuenta. Algunos reconocieron entonces que Drogba era de “los elefantes”, que Touré les llamaba la atención y que Koné no sólo metía goles con el PSV. Hoy, tras su gran Copa de África, sólo arrebatada por la incompetencia de algunos a favor de Egipto, sus jugadores son de primera línea.

Lo acontecido hasta hoy, coloca a Costa de Marfil, en el pequeño grupo de posibles revelaciones. Por su frescura, rapidez, potencia física espectacular, y el desorden cada vez mas desmedido que en cierto punto, les hace ser más imprevisibles. Dicho así, cualquier selección africana podría ser revelación, pero lo que hace diferente a los marfileños es justamente la calidad.

Drogba no necesita presentación, goleador insaciable y hombre de “equipo”, porque no sólo está para el ataque, es el crack. Dindane, es tan rápido como el Blue, pero menos efectivo, todo un ídolo en el país. Por detrás, Touré es la pieza y el jefe básico en la selección, mientras Zokora, (excelente mediocentro del Saint-Ettiene) y Yaya Touré o Yapi-Yapo, renuevan esfuerzos en contención.

Son jóvenes, luchadores inagotables y han logrado algo importantísimo para estas citas, la competitividad. Ello, les hace ser mas respetados, tener más control sobre el partido y no arrugarse. El hecho de que todos sus jugadores jueguen en ligas europeas hace la principal razón de que esta generación sea tan tenida en cuenta.

Todo lo bueno que ya está comentado daría sensación de equipo capaz de cualquier cosa, pero hay que tener en cuenta algo muy sencillo pero vital. Los marfileños jamás han disputado un partido de un Mundial, nunca han jugado en una cita de tanto renombre, y eso es a menudo la diferencia.

Por tanto, todo lo que sea una victoria, ya será un logro para los de Henri Michel. Está claro que nadie se conformará con eso, pero seguro que Holanda, Argentina y Serbia están mucho más preocupados por los “elefantes” que éstos por sus rivales, puesto que sólo la energía que da jugar este acontecimiento, es para ellos un regalo único.

Puede dar el susto a los “oranges” y a la albiceleste, por supuesto, es más, quizás lo acabe haciendo, pero no se podrá tachar nunca de decepción a un equipo que a estas horas aún no sabe que es jugar en un Mundial. Un papel como el de Senegal en 2002, es el papel sobre el que mirarse, lo demás serán todo hipótesis para un país que pese a todo, siempre puede pecar de “novato”.

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