Histórico
17 mayo 2006Jose David López

Pese a todo la levantó

Ganar una Copa de Europa es el sueño de cada jugador desde sus primeros “finitos” y es quizás la tarea más complicada de cuantas existen hoy en nuestro fútbol, prueba de ello es que nunca en la historia reciente de esta competición (desde que pasó a llamarse Champions League) un mismo club ha logrado imponerse en dos ocasiones consecutivas.
Hoy no era una de esas excepciones y el Barcelona, pese al conflictivo arbitraje del señor Hauge, logró imponer su filosofía cuando más lo necesitaba.
Balón abajo, marear a un Arsenal desvanecido y sin pulmón para aprovecharlo con un arreón final que muy pocos olvidarán en nuestro país (o al menos en Cataluña porque una vez más y que sirva como crítica, no se pudo ver ninguna bandera española en las gradas).

La historia comenzó con susto, un gran Valdés evitó tan sólo en el tercer minuto que Henry demostrara sus dotes cara a puerta. Continuó con otra excelente actuación del meta y el partido se tomó un respiro. Se lo tomaba como si se marcara algo, nada menos que el punto clave del partido y de la final en cuestión. Ronaldinho recoge una pelota robada en el mediocentro, aguanta y la pone para la fulminante entrada de Etoó que cae derribado por Lehman, … !penalti!, no porque llegaba Giuly para rubricarlo con gol pero… !no! increíble pero cierto, expulsión del guardameta alemán y falta, el gol se marchaba al limbo.

Se podría pensar que el Arsenal salió favorecido, de eso no había apenas dudas pero pese a eso el golpe era demasiado duro para tratarse de una final y de la calidad del Barcelona con un hombre más.
Cuando los blaugranas aún se tiraban de los pelos una galopada de Eboué derivó en una falta peligrosa que a la postre y previo testarazo de un Sol Campbell sin oposición terminó con el primero de la noche. Etoó mandó poco después un disparo al poste de Almunia, que estaba ante el partido de su vida.

Todo pasaba a ser negro pero insisto que el golpe por la inferioridad numérica le acabó costando las lágrimas a los ingleses. Lejos de venirse abajo el Barsa reanudó el partido con tranquilidad, bajando al césped el esférico y sobre todo abriendo las bandas. Se vivían momentos amargos con un Ronaldinho casi desaparecido y cuando lo hacía estaba muy desacertado, Oleguer en estado de “empanamiento” e Iniesta (que acababa de salir por Edmilson) no agarraba la manija. En esas el Arsenal ya mostraba su agotamiento mayúsculo.

Henry, que estuvo tan mal como “Dinho”, desperdiciaba la más clara ocasión de la noche o visto desde el bando contrario Víctor Valdés salvaba los muebles. El galo nos deleitó con dos galopadas, dos errores que normalmente no suele tener delante del meta y un derroche físico como el de sus compañeros pero la sonrisa se le borró de la cara a continuación.

Etoó, que puede estar en la previa del verano más movido de cuantos ha vivido desató la alegría aprovechando un desbarajuste gunner tras toque de Larsson.

Cien millones de velas piden al sueco que continúe y es que una vez más, y ya van unas cuántas, resultó decisivo puesto que no contento con su primer regalo, el próximo jugador del Helsingborg se marcó un desmarque en banda para asistir de libro a Belletti que cara a meta no falló. El brasileño, que acaba de ser padre, reconoció ver a su hijo pateando la pelota en tan feliz momento y ya siempre podrá contarle que su “papá” forma parte de los anales del fútbol europeo.

El Barsa tiene su segunda “orejona”, algunos hablan de el inicio de una etapa de títulos pero recordemos lo que comento al inicio, nadie repite entorchado… ¿Estará el destino esperando al Barcelona?

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